En el Pacto por México se cocina el detalle del único punto infaltable en la reforma político-electoral. No la creación del nuevo Instituto Nacional Electoral, que está cocinándose en el Congreso, sino de sus 11 miembros. Cinco serán del PRI, cuatro del PAN y dos del PRD, se estima, y los nombres son revisados a nivel cupular. El consenso sobre el presidente recae en Carlos Elizondo, quien dicen los que saben, está un poco renuente a entrarle. También están Santiago Creel,Jorge Alcocer y Lorenzo Córdova, quien sería el único consejero del IFE actual con posibilidades de repetir.

 

Los acuerdos cupulares sobre el nuevo órgano electoral, tienen parada la designación de cinco consejeros en el IFE en la Cámara de Diputados. En dos ocasiones el presidente de la Junta de Coordinación Política, el perredista Silvano Aureoles ha convocado a reunión para tratar el tema, pero nadie está realmente interesado en avanzar porque nadie sabe todavía, con precisión, cómo van a quedar las cosas. Lo que tienen claro es que sí saldrá el INE –la única diferencia con los gobernadores es quién selecciona a los consejeros estatales-, por lo que no quieren aventurar trabajos ante la posibilidad de que lo que elijan, no sirva para nada.

 

Sólo faltan nueve sesiones dentro del periodo ordinario legislativo para entrar en recesos. Pero hay una veintena de temas a sacar, algunos tan complicados como las reformas Energética y Política-Electoral, o las leyes reglamentarias de las Telecomunicaciones. Los coordinadores del PRI en las cámaras, el senador Emilio Gamboa, y el diputado Manlio Fabio Beltrones, no descartan un periodo extraordinario para desahogar, sobre todo la energética, donde ya tienen las amenazas veladas del PAN del porqué no dejarla para el próximo año. La forma como lo han expresado es, palabras más, palabras menos, de la manera siguiente: “¿Por qué quieren dejar que pase una buena Navidad (el presidente Enrique) Peña Nieto?”.

 

Cuauhtémoc Cárdenas quería en los orígenes de su impulso para regresar a dirigir el PRD, que sólo si era por consenso. Un alto miembro de la corriente de Los Chuchos, que controlan al partido, cuestionó en privado: “¿Por qué le vamos a dejar el partido?”. Las señales de humo amarilla fueron entendidas por Cárdenas, que en el Congreso Nacional añadió otra petición: libertad para armar su equipo y estructura. Leyó bien el ingeniero. Los Chuchos le iban a dar la bienvenida, pero con Carlos Navarrete en la secretaría general, para mover el tablero. Así, debe pensar el ingeniero, mejor no juego.

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