Las luces en el horizonte sobre qué pasará con el IFE y su eventual sustitución por un Instituto Nacional Electoral, comienzan a ser más claras. Cuando menos, por lo que toca a sus futuros integrantes. Dicen los que saben que la mayoría de los nuevos consejeros saldrán de las listas que se negocien en el Pacto por México, pero que contra lo pensado originalmente, los nombres sobre los que se basarán serán aquellos aspirantes que tienen en stand by en la Cámara de Diputados. Pero eso sí, añaden, hay uno que no está y que sí figurará en el próximo órgano electoral: el experto Felipe Solís Acero, actualmente subsecretario de Gobernación.
Hasta parece que el director de Pemex, Emilio Lozoya, escogió con precisión quirúrgica a dónde enviar un mensaje de tranquilidad para los inversionistas que piensen incorporar a la empresa mexicana en su portafolio para 2014. En una entrevista con The Wall Street Journal, desestimó por completo que cualquier consulta popular pudiera revertir la Reforma Energética. Es un asunto simple, explicó: ningún referéndum tiene validez sobre asuntos fiscales o presupuestales. Y en efecto, el haber ubicado las utilidades petroleras en el marco fiscal, redujo a casi cero las posibilidades de la izquierda pare revertirla. No en balde, tanto impugnaron ese punto, desapercibido, por cierto, en la opinión pública.
Pasados los momentos más críticos de las reformas, en el PRI comienzan a voltear a las futuras elecciones. El año clave será 2015, cuando habrá cambio en el mando de gobierno en Colima, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora. Dicen los que saben que los focos de alarma están prendidos en tierras potosinas, por la incompetencia del gobernador Fernando Toranzo, y neoleonesas, donde lamentan que el buen trabajo del gobernador Rodrigo Medina, esté tan lastimado por la influencia que tiene su padre en los asuntos públicos. Si hoy fueran las elecciones ahí, aseguran, el PRI las perdería.
La muerte del bebé del miembro del Consulado de México en Nueva York, Oscar Rocha Bracamontes la semana pasada, sigue en el misterio. La autopsia no determinó que fue lo que lo mató, y aunque la policía interrogó a los padres del bebé, no presentó cargos. Rocha Bracamontes no es del Servicio Exterior, sino fue un nombramiento político, y de acuerdo con las declaraciones que ha recopilado la policía neoyorquina, los padres tenían una relación que no podría describirse como estable y tranquila. Cuando el bebé llegó al hospital, tenía heridas en la cabeza, un dedo y un pie. Este asunto está vivo y no se sabe dónde parará.
