Una semana cumplirá Eduardo Sánchez como vocero presidencial, la misma que su cargo como subsecretario de Normatividad en Gobernación, está acéfalo. No por mucho. Dicen los que saben que este martes se decidió en las oficinas de Bucareli a su sucesor, cuyo nombre aún es secreto. Lo curioso, agregan, es la tardanza del secretario Miguel Ángel Osorio Chong en encontrar el relevo, pues aseguran que la solicitud presidencial para el traslado de Sánchez se dio a mediados de septiembre.
Entre senadores y diputados del PRI y del PAN confían que la Reforma Energética sí será aprobada en diciembre. Dicen los panistas que esa reforma ya no está en el tema de los votos, sino en la calle. Oséase, las movilizaciones de Andrés Manuel López Obrador, perredistas, sindicalistas y los grupos que se sumen. Hay tantos semáforos en amarillo, que el presidente del Senado, Raúl Cervantes, pidió ayer al jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, blindaje en esa cámara para que puedan sesionar.
La Reforma Energética es el todo para el presidente Enrique Peña Nieto. ¿O alguien lo duda? Lean los editoriales de The Economist, que se titula: “Hacer o romper para Peña Nieto”. Las grandes expectativas que generó al tomar posesión se han diluido por todas las reformas edulcoradas que ha tenido que negociar. Pero ahora “tiene la oportunidad de oro para redimirse y revivir el espíritu del sector privado”. Con todo por una reforma a fondo, lo animan, porque eso definirá su Presidencia. Pero si fracasa, el Mexico’s Moment, que The Economist inventó, habrá sido efímero.
Con el fin de año se empiezan a dar las evaluaciones de los gobernadores. Las encuestas que han hecho las principales casas de estudios de opinión no son públicas, pero dicen que el gobernador mejor evaluado es el de Querétaro, José Calzada. Los expertos subrayan que los índices de aprobación de Calzada superan por mucho al segundo lugar –que no quieren soltar quién es-, en buena parte por el desarrollo del estado que ha generado mucha inversión, , mientras que el fenómeno de la inseguridad no ha hecho a Querétaro una de sus plazas preferidas.
