Ajena a una realidad que no parece conocer ni querer entender, Claudia Sheinbaum Pardo y sus cercanos siguen obsesionados con hacer referencia a un México inexistente donde la mayoría de la población -el “pueblo bueno y sabio” al que dicen deberse y defender- vive en condiciones de envidiable estabilidad e incuestionable desarrollo, merced a las generosas dádivas y acciones de su administración.

Empeñada en exhibir un poder que no posee ni ejerce, pues su verdadero detentador es el cada vez más indefendible tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, gestor e incuestionable líder de la 4T, la impuesta inquilina de turno en Palacio intentó aprovechar la masiva presencia de cientos de miles de “acarreados” al Zócalo capitalino, el sábado pasado,  para ofrecer garantías de estabilidad a un movimiento que poco o nada de bueno ha dejado a la sociedad.

Así, en la ocasión citada refirió a un movimiento equiparable al de independencia o a la revolución asegurando que la transformación en proceso es, sin ofrecer prueba alguna de ello y solo porque ella lo dijo desde el templete montado frente a la sede del poder federal, el fruto de una etapa más de aquellos o su conclusión incluso, pretendiendo hacer creer que sólo por eso el morenismo lopezobradorista deberá tener larga vida y mantener su actual status por años, décadas sin término.

Ello, sin ofrecer argumento alguno ni pruebas del desarrollo conseguido merced a la acción de ella, su antecesor y los suyos, pretendiendo ignorar la cada vez más compleja situación que se vive en el ámbito económico y que se refleja en una paulatina e incesante declinación de las expectativas de crecimiento y desarrollo, ante la falta de inversión productiva, la resistencia del empresariado a apostar su capital por falta de garantías y a su negativo impacto en una transformación que no acaba de pasar del discurso a los hechos o, insistamos, la pretensión de ignorar el incontenible avance de la violencia criminal por la expansión de los cárteles cuyo actuar y presencia se consolidan al paso de los días ante la incapacidad de la autoridad para enfrentarlos y ponerles fin: un día sí y otro igual las noticias dominantes a lo largo y ancho del territorio refieren a inseguridad, a funcionarios gubernamentales vinculados al crimen, vía la creciente corrupción que campea en los tres niveles de Gobierno, a muerte.

Parecería pues que los responsables del Gobierno federal, con la “científica” al frente, decidieron ya “voltear la cabeza” a los problemas y apostar por ignorarlos, pensando que con ello los mismos evolucionarán hacia su automática, mágica resolución.

Veámonos el próximo miércoles con otro asunto De Esencia Política.

 

     @EnriqueAranda_P