La Junta de Gobierno del Banco de México decidió, por mayoría de 3 votos contra 2, bajar las tasas de interés de 7% a 6.75% a pesar de que en la primera quincena de marzo la inflación general subió a 4.63% y la no subyacente a 5.16%.
Los dos subgobernadores que votaron en contra de bajar las tasas fueron Jonathan Heath y Galia Borja, mientras que los subgobernadores Gabriel Cuadra y Omar Mejía se aliaron con la Gobernadora Victoria Rodríguez para bajar las tasas contra los pronósticos del sector privado que anticiparon que se mantendrían sin cambio ante las presiones inflacionarias globales por el conflicto en Medio Oriente.
Banxico mantuvo prácticamente sin cambio sus pronósticos en inflación que en el primer trimestre calculan en 4.1% cuando hoy está en 4.63%. Estiman que bajará a 3.5% al cierre de 2026 y en el 1T de 2027 llegará al nivel de convergencia de 3%.
Pérdida de credibilidad
El propio Banco de México señala en su comunicado que consideró necesario seguir con la baja en tasas por los niveles observados en el tipo de cambio y la debilidad en la actividad económica.
El problema es doble. Por un lado, la pérdida de credibilidad en la política monetaria de Banxico y por el otro, el escepticismo de que esta baja en tasas ayude al tipo de cambio -por el mayor diferencial de tasas frente a Estados Unidos- o a reactivar la economía.
De hecho, ayer en cuanto se conoció la decisión de bajar las tasas, el peso se debilitó y el dólar cerró en 17.90 en el mercado interbancario.
Se duda también de las metas de Banxico en inflación porque continúa la guerra en el Medio Oriente. El consenso entre los analistas es que incluso si la guerra terminara hoy y se reabriera el Estrecho de Ormuz, los precios del crudo tardarán meses en estabilizarse por el daño a las instalaciones energéticas de los países productores del Golfo Pérsico y las afectaciones al comercio internacional.
El enigma del barco fantasma
Los secretarios de Marina, Raymundo Morales y de Medio Ambiente, Alicia Bárcena dieron una conferencia de prensa para actualizar la información sobre el que quizá sea uno de los mayores derrames de hidrocarburos en el Golfo de México.
Lo inaudito es que a casi un mes de iniciado el derrame, ni Semar ni mucho menos Pemex han detectado cual es el barco responsable de los daños que está generando la enorme mancha de chapopote al medio ambiente, a la fauna marina, y por consecuencia a los pescadores, restaurantes y el turismo justo antes del inicio de la Semana Santa.
Que bueno en verdad que el miércoles, se anunció la creación de un grupo interinstitucional coordinado por Alicia Bárcena, con las Secretarías de Marina, de Medio Ambiente, la Agencia de Seguridad, Energía y Medio Ambiente, ASEA, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Profepa, y Pemex.
Participan 1,500 elementos de Semar, embarcaciones, aeronaves y vehículos en las labores de limpieza en más de 200 kilómetros de playa, básicamente en Veracruz y Tabasco aunque hay denuncias de que el derrame inició en Campeche y llegó ya a playas de Tamaulipas.
El secretario de Marina informó que el denominado barco fantasma estaba fondeado junto con otros 12 buques en Coatzacoalcos, Veracruz, donde inició el derrame y que además otras dos razones de la contaminación son emisiones contaminantes “naturales” (eso dijo) de chapopoteras que se encuentran a 5 millas de Coatzacoalcos, y a 60 millas de Campeche.
Sorprende que casi un mes después Semar no pueda detectar al buque fantasma a pesar de que supuestamente hay una mayor y más eficiente labor de supervisión y vigilancia para detectar buques con combustible huachicol.
Aunque el director general de Pemex, Víctor Rodríguez, insiste en lavarse las manos, el secretario de Marina reconoció que se están supervisando las instalaciones en la plataforma de Campeche.
Bárcena informó también que ASEA presentará la denuncia a quien resulte responsable y aunque aún están evaluando el daño ambiental del derrame, descartó que sea grave, lo que también sorprende ante las quejas de los pescadores.
Marcelo Ebrard, ¿acuerdo bilateral con Estados Unidos?
Sorprendieron las declaraciones del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien aseguró que si bien la prioridad de México es mantener la trilateralidad del T-MEC, no descartaría que en caso de no llegar a un acuerdo en la revisión con Estados Unidos, se firmara un acuerdo bilateral.
Al respecto, Vidal Llerenas, subsecretario de Industria y Comercio, aseguró que México buscará mantener la trilateralidad del T-MEC porque es lo que más le conviene a los tres países.
Las negociaciones sobre la revisión del T-MEC iniciaron la semana pasada oficialmente pero sólo entre México y Estados Unidos. Se acordaron mesas de trabajo y se espera que Canadá se incorpore a las negociaciones que en principio deberán estar concluidas el 1 de julio que es la fecha establecida en el T-MEC.
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