La semana 13 de la NFL terminó con su triple cartelera de jueves con una victoria contundente de los Cincinnati Bengals ante los Baltimore Ravens, por marcador de 14-32, en un choque divisional en el Norte de la Conferencia Americana.
Opacado el partido mismo, por el regreso de Joe Burrow tras un regreso estelar luego de fracturarse un dedo del pie a inicios de la temporada, el mariscal de campo de los Bengals dio un festín ofensivo al frente de Cincinnati, después de presumir un amor genuino por el americano, que explicó antes de saltar al emparrillado en casa de los Ravens.
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“Nos pagan mucho dinero por jugar un juego de niños. Me encanta jugar. Sólo quiero dar un espectáculo para los fanáticos”, explicó el ya dos veces ganador del premio al regreso del año y también dos veces Pro-Bowler y que culminó el encuentro con 261 yardas y dos pases de anotación.
Con un resultado que puso en entredicho el liderato de Baltimore en la división, al quedar con marca de 6-6, los Ravens quedaron ahora a la espera de lo que haga el domingo Pittsburgh ante los Bills, ya que de haber un triunfo de los Steelers, éstos pasarán a ser líderes individuales del sector, rumbo al último mes de temporada regular.
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En el caso de Bengals, los visitantes cumplieron con su enmienda de no dar por perdida la temporada aún, al registrar su cuarta victoria y quedar a solo dos de Baltimore para pensar en aún incomodar por ese segundo sitio en la división y la ventaja de tener este triunfo en duelos directos por si ocurre un empate en los récords de ambos al final de la campaña.
Con el partido disputado en Baltimore, Lamar Jackson, además de opacarse por Burrow, tuvo apenas 246 yardas totales por aire y sufrió tres balones sueltos y una intercepción, para que solo el juego terrestre con Derrick Henry y Keaton Mitchell recortaran distancias por los locales.
