Como si se tratara del famoso personaje Hannibal Lecter (interpretado por Anthony Hopkins en el Silencio de los Inocentes) el jugador de los Patriotas de Nueva Inglaterra, Mack Hollins, llegó al Levi's Stadium de San Francisco ataviado en un traje de prisionero, con una máscara de plástico, las manos esposadas y descalzo.
El receptor apareció en el Super Bowl LVIII con un atuendo que incluyó esposas y grilletes, un aspecto que simulaba el de un presidiario de máxima seguridad.
Hollins ingresó con la inscripción “Range-13” en su vestimenta, lo cual hace referencia directa al ADX Florence, la prisión federal de máxima seguridad de Estados Unidos, ubicada en Colorado y conocida como “la Alcatraz de las Rocosas”.
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Hollins, quien en su momento solicitó jugar descalzo (lo cual no se le permitió) y quien no utiliza cubiertos para comer, también es conocido por priorizar su bienestar mental y mantener un estilo de vida poco convencional. Además a Hollins se le apoda como el 'Tarzán de la NFL' y mantiene una dieta que se compone de leche sin pasteurizar, carne cruda y fruta.
También llegó a decir que el agua no sirve de nada y que solo bebe zumo de sandía.
Hollins está en su sexto equipo en nueve temporadas y se caracteriza por tener un juego intrépido, fuerte y capaz de resolver jugadas de último momento. Mack firmó un contrato por dos años con los Patriotas en 2025 se ha convertido en una pieza importante para el equipo y poco a poco gana más popularidad por sus excentricidades
