Lo acontecido el domingo en el estado de Coahuila durante la jornada electoral para renovar a todos los integrantes del Congreso estatal, con un triunfo apabullante de la alianza conformada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la Unidad Democrática de Coahuila (UCD), nos deja sobre la mesa dos lecturas sumamente interesantes de cara a las elecciones intermedias que se celebrarán el año próximo.
La primera: Jamás subestimes a tus adversarios políticos. ¡Jamás! Sobre todo cuando se trata de Alejandro Moreno Cárdenas. Desde el oficialismo, a lo largo de los últimos años, se han levantado infinidad de voces para asegurar que el campechano prácticamente ya es un cadáver político que no tarda en desaparecer del mapa. Si fuera ese el caso, ¡imagínense la vergüenza de que un muerto le acomodó la peor paliza electoral al partido todopoderoso desde que llegó al poder!
Y que quede bien clara una cosa: No fue un descalabro menor, de esos que se quitan con alcohol y una curita. Para nada. Alito Moreno, el gobernador Manolo Jiménez, el PRI y la UCD amanecieron ayer lunes como los ganadores indiscutibles de una contienda en la que ganaron el “carro completo” y dejaron a sus rivales totalmente zarandeados. ¡Knockout fulminante!
Les guste o no, Alejandro Moreno es un animal político. Frío, calculador y metódico. Tiene un timing inaudito y sabe leer los momentos políticos de forma muy asertiva. Es muy complicado que tome decisiones con las tripas y cuando se trata de momentos definitorios como esta elección que acaba de pasar sus mejores aliados son la planeación, la estrategia, el desarrollo y la toma de decisiones en equipo. Pero, sobre todo, cuando hay que tomarse las cosas en serio es muy difícil encontrarle a un estratega que le pueda plantar cara.
La prueba fehaciente de todo esto fue la master class que le ofreció el pasado domingo a propios y extraños…
Lo que me lleva a la segunda lectura: Morena está enfermando de soberbia y eso lo puede pagar muy caro en 2027. Poco a poco están regresando al origen de las tribus y su militancia ya empezó a darse cuenta de ello. Además, jamás previeron que algún día llegaría el irremediable momento en el que su principal activo de marketing (Andrés Manuel López Obrador) se empezaría a desgastar y hoy por hoy no cuentan con una figura capaz de cargar con su liderazgo. Y eso es muy peligroso si lo ponemos en la perspectiva de que se avecinan unas elecciones cruciales (las intermedias) y el PRI ya imprimió el librito que trae el ABC de cómo derrotarlos.
Pero como seguramente todavía siguen enojados por la paliza que les acomodaron el domingo, Luisa María Alcalde, Andy López Beltrán, Ariadna Montiel, Citlalli Hernández y Camila Martínez ni siquiera se han puesto a reflexionar un poquito en el tráiler tricolor que los acaba de arrollar.
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