Infestado de pies a cabeza por alfiles obradoristas, empezando por su consejera presidenta, la señora Guadalupe Taddei Zavala, el Instituto Nacional Electoral (INE) ya dejó en claro que, de cara a la elección intermedia de 2027, no tiene la más mínima intención de interpretar el papel de árbitro imparcial.

De hecho, a juzgar por el actual proceder del grueso de su consejo general, está más que definido que su preferencia y conveniencia (de los consejeros, no del instituto) es imitar el comportamiento de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de doña Rosario Piedra Ibarra: ser una oficialía de partes del rancho “La Chingada”.

El INE, o mejor dicho la señora Lupe y sus subordinados (casi todos), se reportan directamente con Palenque, Chiapas.

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Así las cosas, el otrora pilar de los órganos autónomos de México dejó de hablarse de tú con los ciudadanos y la democracia, pues sus integrantes ya vieron que les es más redituable servirle al régimen y voltear hacia otro lado cuando algunos (que son muchos, muchísimos) políticos alineados al oficialismo cínica e impunemente se pasan la Ley Electoral por el arco del triunfo.

Y esto no es una hipótesis, una teoría o una especia de conspiración. Es una interpretación de la realidad de lo que están haciendo varios morenistas de lunes a domingo las 24 horas del día a pesar de que todavía no se ha dado el banderazo inicial oficial para que los aspirantes y suspirantes puedan salir a la calle para hacer sus respectivas campañas en busca del voto ciudadano.

Los que están aventando la piedra y escondiendo la mano con la complicidad y solapamiento de doña Taddei son, entre otros: Andy López Beltrán, a quien ya le anda que lleguemos al 2027 para que el hada de los buenos deseos o el genio de la lámpara le concedan su diputación federal por Tabasco. Aunque, en honor a la verdad, ni siquiera necesita aparecer en la boleta, porque por el todopoderoso dedito de su papá hasta como pluri se puede colar.

En el mismo tenor andan Andrea Chávez Treviño y Julieta Ramírez Padilla, la primera es senadora y la segunda es diputada federal. Obvio, ambas son morenistas y desde hace mucho, muchísimo tiempo este par andan de campaña y gastando millonadas (en redes sociales y anuncios espectaculares) para promover su imagen tanto en Chihuahua como en Baja California.

Las dos se sienten blindadas porque cuentan con muy buen apoyo desde Tabasco. Tanto, que a sus colaboradores más cercanos, cuates y familiares ya les exigen que les digan “señora gobernadora". ¿Qué tal, eh?

Y un caso para La Rosa de Guadalupe es el del #DiputadoCeroVotos, Arturo Ávila Anaya, quien, seducido por el canto de las sirenas, las cámaras de televisión y el espejismo de las redes sociales con sus cuentas infladas y likes de bots, anda animadísimo por partida doble, pues busca la gubernatura por Aguascalientes y la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México. Pero, aquí entre nos (por favor, no le vayan a decir porque va a enojar), la verdad es que se va a quedar como el perro de las dos tortas.

Pero eso sí, para la señora Taddei ningún morenista está incurriendo en actos anticipados de campaña. Los mencionados y toda una legión de guindas sólo están reforzando su presencia territorial y organizando simples asambleas informativas.

Así que no sean mal pensados.

 

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