Apatzingán, MICH. Ocho días después de ser nombrado como comisionado federal del operativo de seguridad en Michoacán, Alfredo Castillo por fin se asomó más allá de la 43 Zona Militar y esta vez llegó al palacio municipal de Apatzingán acompañado por el gobernador del estado, Fausto Vallejo, y la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles.
La plaza principal del lastimado Apatzingán quedó prácticamente sitiado con el impresionante despliegue de seguridad que incluyó nueve camionetas con militares, siete camionetas con escoltas y cuatro más con policías federales. Así, cualquiera se siente seguro aún sea "el bastión" de los Caballeros Templarios.
Ya en el salón de cabildos de la Presidencia Municipal, Castillo se sentó a la derecha de Rosario Robles, la verdadera protagonista de la reunión, durante el anuncio de diversas acciones sociales y de inversión como parte de la estrategia de seguridad en la entidad.
Luego de escuchar al gobernador Vallejo, el flamante comisionado Rafael Castillo enfatizó que estaban en Apatzingán para hacer patente la instrucción del presidente Peña Nieto de "atender desde una perspectiva integral la problemática que se vive en una región de Michoacán". Castillo no duró más de dos minutos con el micrófono y rápidamente cedió la palabra a Robles, quien detalló las acciones de caracter social que se emprenderán en la Tierra Caliente.
Antes del mediodía los funcionarios habían sostenido una reunión privada en el Campo Militar y al llegar a la presidencia municipal se encerraron nuevamente durante unos 45 minutos. Ya ante los medios de comunicación, a Castillo se le veía ausente. Su mirada se quedaba fija en un punto mientras la funcionaria federal y el gobernador hablaban. Sus pensamientos no estaban en el salón. Su presencia en Apatzingán pasó desapercibida, vaga.
En la calle, a muchas personas le dieron poca importancia a la llegada de los funcionarios. La señora Ana María, quien hace unos días asistió a la plaza principal para escuchar al párroco de la Diócesis de Apatzingán Gregorio López, muestra su incredulidad con las autoridades: "El principal problema es que no les tenemos confianza a las autoridades, ya sean municipales, estatales o federales. Todos son lo mismo y es la misma corrupción en todos lados". A un lado, su hija de 25 años y que prefirió no decir su nombre, dijo que lo mejor que pueden hacer los ciudadanos de esta zona, tan lastimada por la delincuencia, es informarse y cuestionar lo que hagan los gobernantes: "Ojalá de verdad vinieran Fausto Vallejo Y (Alfredo) Castillo y se den una vuelta por las calles, para que se den cuenta de lo que pasa. Pero se les ocurre designar desde México a los funcionarios que van a resolver el problema y no tienen idea ni de dónde está Apatzingán en el mapa. Y con este escandaloso operativo de seguridad..."
Esta es la segunda ocasión que Alfredo Castillo visita Apatzingán. EL pasado 21 de enero, Castillo sostuvo una reunión privada con el gobernador Vallejo en la 43 Base Militar, que se ubica a unos 10 minutos de la presidencia municipal. Al terminar, el comisionado federal para Michoacán regresó en helicóptero a Morelia.
