Tuvieron que viajar de Michoacán al Distrito Federal para exigir que el gobierno garantice seguridad y protección a los pueblos indígenas que padecen la violencia del crimen organizado.

 

Con los rostros cubiertos con paliacates, pasamontañas y gorras para evitar ser identificados, un grupo de indígenas purépechas hicieron públicas sus demandas.

 

“Lo más triste es acostumbrarse a perder a un familiar”, dijo uno de ellos quien omitió dar su nombre por temor a que “lo levanten”, como pasó con uno de sus compañeros hace siete meses y de quien no se tiene ni la menor pista de su paradero.

 

Esta es la segunda vez que el grupo de comuneros viaja desde Los Reyes, Michoacán, a la ciudad de México para pedir a la Secretaría de Gobernación que gire la mirada a las cuatro comunidades que comprenden la municipalidad donde, aseguran, unos cinco mil indígenas tomaron las riendas de la seguridad para protegerse del crimen organizado que los amenaza con “ejecutarlos” si se niegan a pagar 2 mil pesos por cada hectárea sembrada en la sierra.

 

“Llamamos a la Segob a que tome cartas en el asunto. No queremos frijoles, queremos seguridad y justicia”, expresaron en una conferencia en el DF, donde dejaron bien claro que ellos no son policías o fuerzas comunitarias armadas, están desarmados. “Las armas son simbólicas y más que nada nuestra arma es la fuerza de la palabra”.

 

En cuanto al reforzamiento de las fuerzas  federales en territorio michoacano desde hace 15 días, lo que el Gobierno federal llamó Acuerdo por Michoacán, los habitantes de Los Reyes aseveraron que no creen en la fuerza masiva de federales, “creíamos que nos iban a solucionar el problema, pero sigue todo igual”.

 

La única mujer que viaja en el grupo dijo, con voz entrecortada, que antes era un orgullo decir que Michoacán era uno de los estados más bonitos; ahora, según ella -que también se cubre el rostro-, es una tristeza ver cómo la inseguridad ha dejado muerte y soledad en algunas comunidades.

 

Las cosechas de maíz y aguacate se perdieron. Cuando la delincuencia organizada comenzó las amenazas a los pueblos purépechas y tras el asesinato de comuneros de Los Reyes, los hombres abandonaron el campo, se quedaron sin el principal sustento y el alimento que antes llevaban a sus familias.

 

Ahora, el grupo que recorrió unos 500 kilómetros desde Los Reyes, asegura que sobreviven con algo de comida que lograron reunir por solidaridad entre las cuatro comunidades. Las mujeres son las encargadas de cocinar y racionar los alimentos para todos los habitantes de las comunidades para pasar los días.

 

En uno de los poblados, improvisaron una pequeña cocina que a la vez funciona de almacén, donde guardan pastas, avena, lentejas y un poco de maíz que cocinan en comales instalados en el piso. Sin embargo, los alimentos cada vez son más escasos.

 

También denunciaron que la inseguridad en Michoacán es causada por una ineficacia del gobierno estatal y local, e incluso hay policías que están coludidos con el crimen organizado.

 

Empresarios piden más inversión a Peña

 

En otra rueda de prensa, también en la ciudad de México, pequeños empresarios de Michoacán, pidieron a Enrique Peña Nieto, presidente de la República, que en esta entidad se necesitan más proyectos productivos para reactivar a la economía y combatir a los criminales desde el desarrollo de la comunidad.

 

En un hotel del centro Histórico, los empresarios argumentaron que la presencia de las fuerzas federales violenta aún más a la vida de los habitantes de Michoacán. A la prensa, le indicaron que al menos 400 menores de edad fueron violadas y acusan directamente a la Policía Federal.

 

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