Habitantes de la comunidad de San Sebastián, en Teotihuacán, Estado de México, denunciaron la extracción desmedida e irregular de agua potable de pozos de la zona.
A través de testimonios anónimos, los pobladores reportan un desfile incesante de pipas que entran y salen sin restricción alguna.
La preocupación aumenta debido a que los niveles de los pozos domésticos aledaños han bajado de forma alarmante. Lo que antes era un recurso seguro para las familias locales hoy se desvanece mientras las unidades de carga trasladan el líquido hacia zonas como Aragón y Las Américas.
Los vecinos señalan directamente una posible red de comercialización ilegal que lucra con el agua de la comunidad. “Es bien sabido que el ayuntamiento tiene conocimiento, pero no hacen nada porque todo está en regla”, afirma una residente.
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Para los habitantes, esta justificación administrativa es insuficiente frente a la realidad ambiental.
El temor es compartido: si la extracción continúa a este ritmo, los recursos naturales de Teotihuacán se agotarán, enriqueciendo a unos cuantos a costa del futuro hídrico de miles, acusan.
La situación en Teotihuacán no es un caso aislado, pero sí uno de los más críticos en el Valle de México durante este 2026.
Según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), los mantos acuíferos del Estado de México presentan un déficit de recuperación, ya que se extrae 30 por ciento más de agua de la que se recarga naturalmente.
En municipios de la zona oriente y nororiente, la dependencia de pozos profundos ha provocado que el nivel estático del agua descienda hasta dos metros por año. Esta sobreexplotación, impulsada por el mercado negro de pipas, acelera el abatimiento de las fuentes que surten a los hogares mexiquenses.
Llaman a Gobierno mexiquense atender caso en Teotihuacán
La comunidad lanzó un llamado al Gobierno mexiquense y a las autoridades ambientales para que intervengan de inmediato.
Exigen una auditoría real a los permisos de extracción en San Sebastián y la vigilancia permanente para detener el flujo de pipas hacia otros municipios. “Hoy es San Sebastián, mañana será todo Teotihuacán”, advierten los grupos ciudadanos que buscan viralizar la denuncia.
La demanda es clara: el agua es un derecho humano y un recurso de la comunidad, no una mercancía para el beneficio de grupos particulares que operan bajo la sombra de la impunidad.
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El riesgo
El riesgo de quedarse sin nada mientras la infraestructura estatal lucha por modernizarse, el robo de agua mediante tomas clandestinas y pozos sobreexplotados sigue siendo el mayor enemigo de la justicia hídrica.
Los vecinos aseguran que no se quedarán callados, pues saben que si no alzan la voz hoy, mañana no habrá nada que defender.
La protección del acuífero de Teotihuacán es vital no solo para el consumo humano, sino para mantener el equilibrio de una zona que es patrimonio cultural del mundo. La omisión de las autoridades locales podría derivar en un conflicto social mayor si el suministro doméstico llega a colapsar por completo.
