Grecia Quiroz García, presidenta municipal de Uruapan, solicitó el regreso inmediato de las fuerzas federales a los filtros de seguridad en los accesos a la ciudad, luego de que desde el domingo pasado permanecen sin presencia operativa.
Informó que elementos de la Guardia Nacional (GN) y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) se retiraron de los puntos de revisión instalados en las entradas del municipio tras los hechos violentos registrados el fin de semana por el operativo contra Nemesio Oseguera, “El Mencho”, con el argumento de reforzar las labores de prevención y patrullaje al interior de la ciudad.
Quiroz García señaló que si bien es importante fortalecer la seguridad en las colonias, también resulta fundamental mantener los filtros en carreteras y accesos estratégicos, ya que éstos funcionan como una primera barrera para inhibir el ingreso de personas armadas o vehículos con reporte de robo.
Indicó que ya se realizaron las gestiones correspondientes ante las instancias federales para que se reanuden los operativos en coordinación con autoridades estatales y municipales, ante la preocupación ciudadana por la ausencia de vigilancia en los accesos.
Asimismo, sobre los establecimientos que permanecen cerrados tras la jornada de violencia del pasado domingo, Grecia Quiroz pidió al sector comercial volver a retomar las actividades de manera normal, al señalar que el ayuntamiento trabaja de manera coordinada con los tres órdenes de Gobierno con la finalidad de garantizar la seguridad necesaria que permitan el desarrollo económico local.
Por otra parte, la Fiscalía General del Estado (FGE), cuenta con testimonios que aseguran vieron a Alejandro Baruc y Alan Benjamín N tirar los cuerpos de los presuntos autores materiales del homicidio de Carlos Manzo.
Fue un grupo de recolectores de basura quienes atestiguaron estar presentes al borde de la carretera Uruapan-Paracho cuando llegaron los acusados a tirar los cuerpos.
El cadáver de Ramiro N lo dejaron envuelto en cobijas y a Fernando Josué en un bote gris.
Los cuerpos los trasladaron hasta el tiradero clandestino a bordo de dos camionetas. Una Silverado blanca y una Chevrolet negra, ambas con balizamiento del crimen organizado, según informó el representante de la Fiscalía al juez de la causa con sede en Uruapan.
A decir de los testigos, los hechos se registraron la noche del 9 de noviembre, alrededor de las 23:30 horas y ambos cuerpos tenían a simple vista golpes y estaban ensangrentados del rostro.
Ninguno de los testigos se atrevió a interactuar con los imputados del doble homicidio, ya que los reconocen como parte de la estructura del grupo criminal Cártel Jalisco Nueva Generación, con influencia en Tiamba, Arantepacua y La Basilia, en Uruapan.
