Luego de 13 días de intensas negociaciones, protestas y resistencia pacífica, el Consejo Indígena de Gobierno de Pisté, Yucatán, anunció un histórico acuerdo con las autoridades federales, estatales y municipales. Con este pacto, la emblemática zona arqueológica de Chichén Itzá reabrirá sus puertas de manera oficial a partir de este lunes 1 de junio.
Por lo anterior, esto podrá fin a un conflicto que mantenía en vilo al sector turístico y a las comunidades mayas de la región.
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El logro más significativo para los pueblos originarios es que el propio Concejo será el encargado de coordinar el reordenamiento de los artesanos al interior del sitio cultural, así como de delimitar las áreas de trabajo para los guías de turistas.
Este acuerdo, sellado bajo la palabra y el respeto a los derechos colectivos indígenas —sin documentos que fragmenten su autonomía—, busca mitigar los severos impactos económicos provocados por el cierre del parador turístico tradicional.
Por su parte, el Gobierno de México y la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en conjunto con el Gobierno de Yucatán y el ayuntamiento de Tinum, confirmaron la reapertura.
Las dependencias oficiales precisaron que esta medida forma parte de una estrategia integral de ordenamiento para garantizar una mejor experiencia a los visitantes y que, a partir de ahora, el acceso al público será exclusivamente a través del nuevo Centro de Atención a Visitantes (CATVI).
Sale empleada denunciada
La resolución del conflicto también incluyó la salida inmediata de una ciudadana identificada como Silvia Cimé. La separación de su cargo responde a las denuncias de sus propios trabajadores y miembros de la cooperativa Herederos Mayas, quienes la acusaron de presuntamente suplantar sus identidades para apoderarse de al menos diez locales comerciales dentro del Centro de Atención a Visitantes (CATVI), un punto que había encendido las alarmas de corrupción entre los manifestantes.
Ante este panorama, el alcalde de Tinum, Evelio Mis, quien fungió como mediador en las mesas de diálogo, agradeció la disposición de las autoridades para escuchar directamente al pueblo.
Asimismo, el edil llamó a evitar demandas o repercusiones legales en contra de los dirigentes del movimiento, al enfatizar que se debe trabajar en la construcción de la paz social para evitar futuros conflictos en la comunidad.
Los líderes indígenas manifestaron su orgullo por haber resistido pacíficamente y sin violencia ante múltiples provocaciones.
La comunidad indígena maya rechazaba la reubicación forzada del Centro de Atención a Visitantes, una consulta previa, libre e informada de las decisiones de autoridades y, el punto más crítico, el intento de autoridades federales y estatales por clausurar definitivamente los accesos y las taquillas del antiguo parador (administrado por Cultur).
