Un juez de San Luis Potosí condenó a 175 años de prisión a Filiberto Hernández Martínez, conocido como El Monstruo de Tamuín, por el feminicidio agravado de tres de sus víctimas, a quienes además agredió sexualmente, hace más de una década.
En comparecencia virtual, la sentencia se leyó este martes 24 de febrero de 2026, en audiencia celebrada en el Poder Judicial potosino, pues el señalado se encuentra recluido en el Centro Federal de Reinserción Social Número 14, en Gómez Palacio, Durango.
Hernández Martínez quedó detenido desde 2014; sin embargo, el proceso penal se prolongó durante 11 años, debido a la cadena de amparos, recursos y diferimientos promovidos por la defensa, lo que mantuvo el caso sin sentencia definitiva durante más de una década. Durante ese tiempo permaneció en prisión preventiva en un penal federal de alta seguridad.
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De acuerdo con testimonios de familiares de las víctimas, en las últimas audiencias el ahora sentenciado llegó a burlarse de ellos y a manifestar que apelaría cualquier resolución en su contra.
Las investigaciones de la Fiscalía establecieron que el sujeto habría ultimado al menos a seis mujeres —entre ellas niñas y adolescentes— en la zona huasteca potosina.
En el juicio que derivó en la condena de 175 años se acreditó su responsabilidad en tres casos específicos, cuyas víctimas fueron privadas de la libertad, agredidas sexualmente y posteriormente asesinadas.
Otros casos permanecen en distintas etapas procesales.
El caso cimbró a San Luis Potosí por la brutalidad de los crímenes y por tratarse de uno de los pocos procesos en la entidad relacionados con un presunto feminicida serial.
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'Que no vuelva a ver la luz El Monstruo de Tamuín'
Colectivos y familiares señalaron que la sentencia representa un paso importante contra la impunidad y confiaron en que los recursos legales que el sentenciado anuncie no reviertan la condena.
La pena acumulada de 175 años busca garantizar que no vuelva a recuperar su libertad. Para las familias, la resolución judicial marca el cierre de un largo camino de exigencia de justicia.
Los crímenes atribuidos a Filiberto Hernández generaron temor social en la región huasteca entre 2010 y 2014. La detención del sujeto en 2014 puso fin a una serie de desapariciones y hallazgos que mantenían en alerta a la población.
