El pasado 7 de febrero, Adrián Flores Maldonado, de 28 años, habitante de Chimalhuacán, asistió a una llamada experiencia espiritual de Alcohólicos Anónimos (AA), de donde desapareció. A diez días de los hechos, los responsables del grupo no han informado sobre el paradero del muchacho y tampoco responden las llamadas de su madre.
Desde hace aproximadamente dos años el joven padece episodios depresivos y anteriormente tuvo problemas de drogadicción. Por ello, su padre, Onesimo Flores Hernández, quien es padrino del grupo Vida y Libertad Chimalhuacán desde hace nueve años, le dijo que lo llevaría a realizar dicha actividad para evitar que recayera en su estado de ánimo.
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La última vez que se supo del joven fue cuando se encontraba en la Hacienda Montaña de Guerreros, ubicada en la zona centro de Coatepec, Ixtapaluca en el Estado de México, lugar de donde no se supo más de él. Hasta el momento, no se tiene certeza sobre la hora exacta en que ocurrió la desaparición.
De acuerdo con testimonios de la familia, el viernes 6 de febrero el padre del joven pasó a recogerlo a su domicilio; sin embargo, no informó que no permanecería con él durante su estancia en el lugar. Ante ello, la madre asumió que Adrián estaría acompañado por su padre durante la actividad, la cual tendría una duración aproximada de dos días. Confiando en esta situación, se despidió de su hijo y le dio su bendición.
Al día siguiente, Marissa Maldonado, madre del joven desaparecido, recibió una llamada del padre de Adrián, quien le notificó que los padrinos del grupo mencionado anteriormente le informaron que no encontraban a su hijo.
Ante la falta de información, la madre comenzó su búsqueda acompañada de sus otros hijos. También intentó comunicarse con el encargado del grupo donde Adrián fue llevado a la experiencia, identificado como Ángel Coliote; sin embargo, hasta el momento no ha obtenido respuesta.
Versiones contradictorias
Según el padre del joven, algunos padrinos señalaron que el muchacho habría salido por su propio pie, mientras que otros mencionaron que no se percataron del momento en que ya no se encontraba en el lugar, versiones que, de acuerdo con la familia, resultan contradictorias.
Estas experiencias espirituales, realizadas por algunos grupos, se llevan a cabo en casas de campo, haciendas o centros de retiro, donde personas que padecen alcoholismo, depresión u otras adicciones reciben terapias impartidas por los llamados padrinos, es decir, miembros de grupos de AA que buscan ayudarlos en el ámbito emocional y, en algunos casos, a mantener la sobriedad.
Al consultar con integrantes de diversos grupos, estos señalaron a 24 HORAS que estas actividades se realizan bajo diversas medidas para cuidar en todo momento la integridad de las personas; entre ellas, la firma de una carta responsiva.
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Además, indicaron que las personas participantes suelen permanecer bajo supervisión constante debido a su estado emocional.
“Muchas de las personas llegan a la experiencia con problemas muy fuertes; por eso se cuida que no se vayan a hacer daño. Ha pasado que incluso se quieren suicidar; no se les deja solas, ni siquiera para ir al baño, pues una persona entra con ellas, por supuesto siendo alguien de su mismo género”, refirió Juan Antonio Montoya, padrino de un grupo de AA desde hace 16 años.
Familiares y amigos de Adrián han iniciado brigadas de búsqueda en zonas cercanas al último lugar donde se tuvo conocimiento de su paradero. Asimismo, exigen su localización con vida y solicitan que los responsables del grupo al que acudió el joven expliquen lo ocurrido.
