Pese a que Diego Urik, responsable del feminicidio de la maestra Jessica González Villaseñor, en septiembre de 2020, enfrenta una sentencia de hasta 50 años de prisión, el caso aún podría prolongarse hasta ocho años más, debido a los recursos legales que el agresor todavía puede interponer, advirtió la madre de la víctima, Verónica Villaseñor.
Diego Uirk aún puede ampararse: madre de Jessica
En entrevista, cuestionó que el sistema judicial considere que ya hubo justicia cuando el sentenciado aún tiene la posibilidad de recurrir a un amparo.
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Expresó que “esta es mi realidad, aunque tenga una pena máxima de 50 años. Él todavía tiene la opción, todavía tiene el derecho de presentar un amparo y ese derecho se lo dan todavía hasta por ocho años”, expresó.
Ante ese escenario, Verónica Villaseñor preguntó si realmente puede hablarse de justicia para las víctimas de feminicidio y denunció que durante el proceso judicial hubo decisiones que, a su juicio, minimizaron la gravedad del crimen.
Señaló directamente al magistrado Alejandro Bribriesca, a quien atribuyó haber reducido la pena del agresor en siete años y medio
También denunció que durante el proceso judicial hubo decisiones que, a su juicio, minimizaron la gravedad del crimen. Señaló directamente al magistrado Alejandro Bribriesca, a quien atribuyó haber reducido la pena del agresor en siete años y medio.
Caso escaló a la Corte
“El magistrado me dijo que la vida de Jessy no suma y no resta”, afirmó, al referirse a una frase que, dijo, quedó plasmada en la resolución judicial. Entonces esto es algo indignante para mí, para mi familia y ningún juez, ningún magistrado tiene el derecho de menospreciar la vida de mi hija”, agregó.
Ante ello, explicó que el caso escaló hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación. “Llegamos hasta la Suprema Corte para dejarles bien en claro que nadie tiene el derecho de menospreciar la vida de mi hija. Esté ella o no, es un ser humano que ya no está con nosotros, pero sus derechos deben de persistir”, sostuvo. La madre de Jessica Villaseñor señaló que este 8 de marzo marchó para exigir justicia en nombre de su hija y de quienes ya no pueden defenderse.
“Si mi hija no está aquí para gritar y defender sus derechos como lo hizo anteriormente, porque ustedes saben que ella participaba en estas luchas, pues estoy yo aquí con su familia”, dijo.
También criticó el funcionamiento del sistema de justicia, al considerar que el énfasis en el debido proceso suele dejar en segundo plano a las víctimas.
