El Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-ez) denunció que más de 800 familias de las comunidades nahuas de Xicotlan, Tula y Acahuehuetlán del municipio de Chilapa, huyeron de sus hogares ante los constantes ataques con drones con explosivos de fabricación casera, de parte de Los Ardillos, que comenzaron desde el 3 de mayo.
Presuntamente, el grupo criminal que cometió las agresiones es Los Ardillos.
La organización publicó un comunicado en su página de Facebook, acompañado por fotografías, en donde se observó a hombres y a mujeres quienes cargan a sus hijos en brazos, que caminaron por brechas de terracería en busca de un refugio.
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“Las comunidades han quedado asediadas por un grupo narcoparamilitar, a quienes hemos denunciado por muchos años, pero que sabemos que han estado protegidos por los gobiernos”, se indicó en el comunicado y se reprochó que desde 2018 a la fecha, suman 67 asesinatos.
Acusan que se retiró el Ejército y los dejaron indefensos ante Los Ardillos
El líder de la organización, Jesús Plácido Galindo denunció en el texto que a pesar de que ha pedido la intervención de las autoridades, pero no los han apoyado y aseguró que el Ejército se retiró, lo que dejó indefensa a la población.
“Responsabilizamos a los tres niveles de Gobierno de coludirse con Los Ardillos, por permitir las irrupciones en los pueblos nahuas de la Montaña Baja y contra los miembros del Cipog-ez y de la Policía Comunitaria de los Pueblos Fundadores”, señaló el documento de la Cipog-ez.
“En Atzacoaloya, el Ejército mexicano se encuentra estancado por el grupo armado, mientras integrantes del grupo criminal continúan ingresando a las comunidades del Cipog-ez, por eso fue la salida de las familias”, afirmó.
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Al menos en tres ocasiones los habitantes de esas comunidades han quedado desplazadas y han solicitado ayuda.
En un video, madres desplazadas a causa de la violencia, en el municipio de Chilapa, exigieron a las autoridades garantías de seguridad para retornar a sus localidades.
