En medio del fervor por el Mundial 2026 que mantiene en vilo a todo el país, un grupo de mujeres irrumpió en la fiesta para recordar una verdad incómoda que el futbol no puede borrar.
Se trata de las Madres Buscadoras de Chiapas, quienes se manifestaron en las inmediaciones del estadio Víctor Manuel Reyna en Tuxtla Gutiérrez, en la capital chiapaneca, para exigir justicia y visibilizar la crisis de desapariciones que azota a la entidad.
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Mientras los reflectores internacionales apuntan a las canchas, estas madres voltearon la atención hacia las fosas clandestinas, los cerros y las carpetas de investigación olvidadas.
“No todos estamos celebrando el Mundial. Nosotras seguimos buscando a nuestros hijos, a nuestros hermanos. La fiesta para nosotras no existe”, declaró una integrante del colectivo, con una ficha de búsqueda en la mano.
De acuerdo con datos oficiales, en Chiapas hay más de mil 800 personas desaparecidas, una cifra que coloca al estado entre los de mayor incidencia en el país. Sin embargo, las madres buscadoras aseguran que la realidad es mucho más grave.

“Creemos que superamos las 3 mil personas no localizadas, porque hay muchos casos que jamás se denunciaron por miedo a las autoridades o por tratarse de migrantes en tránsito hacia el norte”, señaló otra manifestante.
Protesta
La protesta ocurrió en uno de los puntos de mayor concentración de aficionados durante el Mundial.
Con pancartas que leían “La búsqueda no tiene tiempo muerto” y “Un Mundial de ausencias”, las mujeres caminaron alrededor del estadio mientras cánticos de gol se escuchaban a lo lejos.

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Lograron lo que parecía imposible: que parte de la euforia mundialista se detuviera por unos segundos ante el peso de su demanda.
Las integrantes del colectivo destacaron que, a diferencia de los reflectores que hoy apuntan al deporte, ellas trabajan en el anonimato y sin recursos.

“Mientras miles de personas festejan con cerveza y pantallas gigantes, nosotras seguimos excavando con palas, pegando carteles y recorriendo parajes de alto riesgo. No hay días festivos para la búsqueda”, enfatizó una de las fundadoras.
El contexto de Chiapas es particularmente complejo.
Desapariciones
La entidad no solo enfrenta una alta incidencia de desapariciones, sino que también es ruta de migrantes, quienes muchas veces se suman a las cifras sin que ningún gobierno los contabilice.
Las madres señalaron que el silencio de las autoridades ha sido cómplice de esta tragedia. “Nos piden que esperemos, pero el tiempo no espera. Cada día que pasa es un día menos para encontrarlos con vida”, sentenció otra mujer.

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A pesar de la indiferencia histórica, estas madres aseguraron que su lucha no cesará.
“Que no les quepa duda: aunque termine el Mundial, aunque llegue otro, nosotras vamos a seguir en las calles. Porque nuestros hijos no son un número, no son una estadística. Son memoria, son vida, son ausencia que duele cada segundo”, concluyó la vocera del colectivo.
La manifestación transcurrió sin incidentes, pero dejó una huella profunda en quienes la presenciaron.

Madres Buscadoras de Chiapas hicieron lo que mejor saben hacer: convertir el dolor en exigencia y la ausencia en presencia.
Desde el sureste mexicano, su grito resonó en todo el país: no todos celebran, muchos aún buscan.
