Monitoreo de tiburones se moderniza y afianza en el Caribe Mexicano
Foto: Cuartoscuro |

El monitoreo de tiburones en el Caribe Mexicano se realiza a través de un innovador sistema de marcaje satelital y se fortalece gracias al trabajo del biólogo marino, Rafael de la Parra Venegas, en coordinación con la cooperativa pesquera de giro ecoturístico Kab Xok, de Isla Mujeres, Quintana Roo.

Desde hace cinco años, el especialista promueve la colocación de dispositivos de rastreo con una duración de hasta tres años, los cuales ahora se fijan con tornillos en la aleta dorsal del tiburón, lo que ha permitido obtener información más prolongada y precisa.

A la fecha, se han colocado 56 marcas en especies como tiburón martillo, toro, tigre, mako y de arrecife, con más ejemplares en proceso de estudio.

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A diferencia de técnicas anteriores cuando los dispositivos se colocaban en la piel y se desprendían en aproximadamente seis meses, el nuevo método ha dado resultados sobresalientes.

Incluso, ya se cuenta con un caso en el que un tiburón ha generado datos de sus recorridos durante casi seis años, lo que representa un avance significativo para la investigación científica.

Presencia estable

En cuanto al tiburón ballena, De la Parra señaló que su presencia en el Caribe mexicano se mantiene estable; sin embargo, advirtió un aumento en el acoso por parte de embarcaciones turísticas.

Explicó que esta presión ha provocado cambios en su comportamiento. “Ya no se observan las grandes agrupaciones de hace una década, y ahora los ejemplares pueden encontrarse separados por más de 10 kilómetros. Esto no implica una disminución de la especie, sino una reacción al constante acercamiento de las embarcaciones”.

Ante este panorama, el investigador ha insistido en la necesidad de reducir el número de permisos para el avistamiento, ya que actualmente existen cerca de 200 autorizaciones otorgadas por autoridades federales como la Dirección Nacional de Vida Silvestre y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Aunque no todas operan al mismo tiempo, en un solo día pueden coincidir entre 60 y 80 embarcaciones, generando una saturación que impacta tanto al ecosistema como a la calidad de la experiencia turística.