En el tema del sargazo, Quintana Roo se perfila como el principal laboratorio científico y tecnológico de México para convertirlo de un pasivo ambiental en un activo económico.
La entidad concentra buena parte de las investigaciones, desarrollos tecnológicos y proyectos piloto que impulsa el Gobierno federal para aprovechar esta macroalga en la producción de biocombustibles, materiales para la construcción, fertilizantes, bioplásticos y hasta productos para la industria cosmética, afirmó la directora de Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Edith Calixto Pérez.
La funcionaria explicó que la estrategia nacional no sólo busca contener el impacto de esta biomasa de algas sobre las playas del Caribe Mexicano, sino convertir un problema ecológico en una nueva cadena de innovación, desarrollo tecnológico e inversión productiva, con Quitana Roo como eje de este proceso.
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Como parte de ese esfuerzo, la Secihti identificó 198 iniciativas de aprovechamiento del sargazo desarrolladas en el país y determinó que 11 tecnologías ya cuentan con el nivel de madurez suficiente para escalar a procesos industriales.
Recordó que el trabajo científico sobre esta vegetación marina comenzó a fortalecerse en México desde 2019, cuando el Gobierno federal impulsó una agenda de investigación para entender un fenómeno cuya complejidad es objeto de estudio en la comunidad científica internacional.
Sobre este campo
Actualmente, 152 especialistas de diversas instituciones trabajan en cinco grandes líneas de investigación: el origen; el desarrollo de tecnologías para la contención, recolección y monitoreo satelital; la valorización del sargazo; los impactos ambientales y en la salud humana, así como la educación ambiental para involucrar a la sociedad en la búsqueda de soluciones.
Sargazo, del laboratorio al mercado
El diagnóstico nacional elaborado por la Secihti revela que las 198 iniciativas identificadas provienen de empresas, universidades, centros públicos de investigación y organizaciones de la sociedad civil, varias de ellas provenientes de Quintana Roo, como el sargacreto, el papel de sargazo y los biofertilizantes, lo que refleja un ecosistema de innovación en crecimiento alrededor de la macroalga.
Entre las tecnologías más avanzadas destacan la producción de biogás, donde la entidad vuelve a destacar al tener la primera planta; bioetanol, biofertilizantes, insumos agrícolas, biocarbón obtenido mediante procesos de pirólisis, materiales para la construcción, bioplásticos y compuestos de alto valor agregado, como alginatos y fucoidanos, utilizados en las industrias cosmética y farmacéutica.
Eje de investigación
La directora de Desarrollo Tecnológico destacó que el estado reúne a buena parte de la comunidad científica que estudia el fenómeno debido a que es el estado más afectado por el recale masivo.
La estrategia también contempla fortalecer la educación ambiental mediante programas que acerquen a investigadores, estudiantes, emprendedores y sociedad civil para generar nuevas soluciones y fomentar vocaciones científicas relacionadas con el manejo del sargazo.
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Uno de los cambios más importantes en la estrategia nacional consiste en priorizar la recolección en altamar antes de que llegue a las playas.
Calixto Pérez explicó que capturar el alga cuando aún permanece viva permite conservar mejor sus propiedades y ampliar considerablemente las posibilidades de aprovechamiento industrial, además de evitar los daños ambientales derivados de su descomposición en la costa.
