Inseguridad Yucatán Mérida
Aunque Yucatán sigue siendo uno de los estados con menor incidencia delictiva de México, una serie de hechos recientes ponen a prueba la imagen de seguridad. | Foto: SSP Yucatán

“No vamos a permitir que en Mérida la corrupción y la extorsión se abran camino, por lo que llamo a la ciudadanía a denunciar”, Cecilia Patrón Laviada, alcaldesa de Mérida.

“Como secretario de Seguridad Pública, lo que queremos es que Yucatán siga siendo seguro”, Luis Felipe Saidén, secretario de Seguridad Pública.

Aunque Yucatán sigue siendo uno de los estados con menor incidencia delictiva de México, una serie de hechos recientes comienza a poner a prueba la imagen de seguridad que durante años ha distinguido a la entidad, considerada un oasis frente a la violencia que afecta a otras regiones del país.

Publicidad
UNAM 475 años

La aparente inalterabilidad de la paz en esta entidad se vio sacudida recientemente por dos episodios de violencia extrema y poco habituales: un intento de linchamiento en el que se utilizó fuego, tras una riña en el municipio de Chemax, y un ataque armado con características de ejecución, al estilo de los registrados en Sinaloa, ocurrido en la colonia Montes de Amé, al norte de Mérida.

A pesar de que la pronta intervención de las fuerzas de seguridad derivó en la detención de cuatro presuntos implicados, la naturaleza atípica de ambos casos encendió alertas sobre el estado real de la cohesión comunitaria en la entidad.

A estos episodios se suman otros hechos que apuntan a la presencia de actividades delictivas de mayor escala en la entidad. En julio pasado, operativos encabezados por la Secretaría de Marina, el Ejército y la Guardia Nacional permitieron la detención de un presunto operador financiero y logístico de grupos delictivos.

Durante esas acciones también fueron asegurados vehículos de alta gama, entre ellos Lamborghini, Ferrari, Porsche y Mercedes-Benz, además de armas, dinero en efectivo, joyas, drogas y equipo tecnológico. Las autoridades localizaron asimismo inmuebles presuntamente utilizados como bodegas.

Ataques armados, violencia colectiva, decomisos de droga y denuncias de extorsión revelan señales de alerta en el estado.

En agosto pasado, la Fiscalía General de la República (FGR) aprehendió a seis personas y aseguró una avioneta, armas de fuego y 9 mil litros de combustible ilegal que era trasladado de Mérida a un rancho en Campeche.

Otro foco de preocupación es el consumo de drogas sintéticas, particularmente cristal y fentanilo. El secretario de las Juventudes del gobierno de Yucatán, Alán Padrón, advirtió sobre esta situación al señalar que, durante sus recorridos por el estado, ha recibido reportes sobre el consumo de estas sustancias entre jóvenes.

En enero de 2025, las autoridades aseguraron al menos 18 dosis de fentanilo y cristal que estaban en una empresa de mensajería ubicada en Mérida. Y en julio de 2026, la FGR anunció la destrucción de 77 mil pastillas de fentanilo.

La extorsión y el llamado cobro de piso constituyen otro frente de preocupación. En Mérida, comerciantes han comenzado a denunciar este tipo de prácticas, lo que llevó a la propia alcaldesa, Cecilia Patrón Laviada, a pronunciarse públicamente sobre el problema.

“Aquí no vamos a permitir que a nadie se le extorsiones ni que se le trate mal; tenemos denuncias formales ante la Fiscalía porque es fundamental seguir un proceso legal riguroso para que los responsables paguen conforme a la ley”, declaró la alcaldesa.

Hasta el momento, dos sujetos han sido aprehendidos por este delito, mismos que están relacionados con la organización llamada La Concordia.

El hartazgo detrás de la turba

Para abordar el trasfondo psicosocial de estos hechos, el especialista en problemas sociales y psicoterapeuta Paulino Dzib Aguilar analizó las dinámicas que desencadenaron ambos episodios.

En el caso de Chemax, donde una turba atacó a un hombre dejándolo con lesiones de gravedad, el experto precisó que al integrarse un grupo masivo se disuelve la identidad individual para dar paso a una colectiva, proceso donde los valores morales y la empatía se anulan temporalmente.

Dzib Aguilar expuso que este tipo de agresiones multitudinarias no ocurren de forma aislada, sino que representan el colapso de un proceso de acumulación de malestar previo dentro de la comunidad. El especialista definió lo sucedido en el interior del estado como un acto iracundo derivado del hartazgo social.

"Esto es consecuencia de eventos anteriores donde la gente, ya frustrada, llega a un nivel donde expresa su ira. Se puede entender como la acumulación de un malestar canalizado de manera desproporcionada y disfuncional", puntualizó el psicoterapeuta.

Contener la violencia

Respecto al atentado con arma de fuego registrado en la colonia Montes de Amé, el especialista señaló que se trató de un acto de violencia premeditado, planeado y focalizado.

Para explicar la irrupción de este tipo de conductas en la capital yucateca, Dzib Aguilar identificó tres factores clave: la densidad poblacional, la réplica de patrones delictivos promovidos en medios y la capacidad de contención de las autoridades.

El académico subrayó que la capacidad operativa demostrada por la corporación policial al capturar a los cuatro presuntos responsables fue la correcta para devolver la certeza a la ciudadanía y enviar un mensaje de disuasión directo a la delincuencia.

Finalmente, Dzib Aguilar sostuvo que la estrategia más efectiva para preservar la tranquilidad característica de la entidad radica en el fortalecimiento cotidiano de las relaciones de vecindad.