Un domingo 6 de diciembre, la Ciudad de México celebraba. Fue el día en que el fotógrafo Agustín Víctor Casasola inmortalizó la imagen triunfal de Francisco Villa, sentado en la silla presidencial, con Emiliano Zapata a su izquierda y rodeado de otros revolucionarios.

 

Zapata y Villa entraron al Palacio Nacional por las puertas de enfrente. Se encontraron con el presidente provisional, Eulalio Gutiérrez y se tendieron la mano, en una habitación llena de diplomáticos y oficiales para revisar a las tropas de la revolución, que momentos antes eran recibidos por vítores y la emoción del pueblo que los veía, apretujados en los balcones, llegar al Palacio Nacional.

 

AFH

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