En la actual administración se han emprendido diversas estrategias de seguridad para frenar la violencia en Michoacán, Tamaulipas, Estado de México y Guerrero pero los resultados han variado conforme el paso de los meses y delitos como el secuestro y la extorsión siguen al alza, mientras que asesinatos y robos violentos tampoco registran bajas considerables.

 

Para Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, especialista en temas de seguridad nacional y defensa, el problema que no permite ver resultados de las estrategias federales en esos estados es que ante la desarticulación de organizaciones criminales, las autoridades locales (estatales y municipales) no han hecho lo suficiente por recuperar el territorio.

 

Durante el primer bimestre de este 2015, la incidencia delictiva en esas entidades ha reflejado una tendencia general a la baja, sin embargo, el plagio, la extorsión, e incluso lesiones y homicidios dolosos no han presentado una disminución significativa durante el mismo período de los años 2013 y 2014.

 

El 13 de enero pasado se cumplió un año del despliegue federal en Michoacán; para el próximo 1 de abril será lo mismo en el Estado de México; mientras que el reforzamiento en Tamaulipas lleva poco más de 10 meses, desde el 13 de mayo; y el caso de Guerrero se trata de una estrategia emprendida desde 2011 que se reforzó en diciembre pasado a propósito del caso Ayotzinapa y la ola de violencia en Acapulco.

 

A la fecha (enero y febrero 2015), los casos de delitos de alto impacto no han logrado minimizarse en el Estado de México con 595 averiguaciones por extorsión y 33 por plagios; Guerrero con 21 secuestros y 27 extorsiones; y Tamaulipas con 40 secuestros y 32 casos de extorsión.

 

De acuerdo con los registros del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la incidencia de robos, lesiones, homicidios, secuestros y extorsiones tuvo un repunte en los primeros dos meses del gobierno de Enrique Peña Nieto con los del mismo lapso del año posterior.

 

Es decir, de 2013 a 2014 en el Estado de México aumentaron los plagios, extorsiones y asesinatos; en Michoacán, sólo la extorsión registró una leve baja en el número de averiguaciones; en Tamaulipas, los homicidios y robos bajaron, el resto aumentó; y en Guerrero hubo un repunte de robos violentos de 472 casos a 684.

 

“Los lugartenientes y líderes de plaza criminales han visto en algunos delitos como secuestro y extorsión, rentas mucho más apetecibles en términos económicos, y estos delitos están vinculados con asesinatos (…) No han llegado las autoridades locales a poner orden en sus territorio, y aunque haya capturas de capos no están recuperándolos (los territorios), siguen habiendo la lucha entre lugartenientes por las plazas para seguir manteniendo el control o disputar la plaza de una cártel subsidiario”, dijo Rodríguez Sánchez Lara.

 

¿Estrategias fallidas?

 

En entrevista con 24 HORAS el también director de la organización Seguridad Humana y miembro del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia apuntó que el gobierno federal debe emprender estrategias de largo aliento y no sólo planes para atender una crisis, donde la continuidad y el fortalecimiento de las instituciones sean prioridades en dichos planes de seguridad, de lo contrario existe un efecto “sábana”.

 

“Es difícil intervenir en varias ciudades a la vez en un corto plazo para resolver una crisis como el caso de Acapulco, La Laguna o Monterrey, este tipo de estrategias no van a funcionar a menos que verdaderamente se fortalezcan las instituciones de seguridad y justicia…

 

“Porque a largo plazo, cuando entre el Ejército y la Marina esas fuerzas federales se van a otra crisis, ese es el efecto sábana, cuando no tiene una sábana que te cubra todo, actualmente no hay el suficiente estado de fuerza federal y estatal para cubrir todas las zonas al mismo tiempo”, advirtió.