El fútbol es el deporte más popular del planeta y se rige bajo las directrices de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), órgano global con sede en Suiza, que actualmente preside Gianni Infantino, un abogado que ha impuesto un sello brutalmente mercantilista y mercenario al deporte más practicado en el planeta, explotando la pasión que producen 22 personas y un balón dentro de un rectángulo de 110 metros por 75.

La FIFA está integrada por 211 asociaciones o federaciones y su tamaño, alcances, capacidad económica e influencia política supera ya los parámetros de la ONU, constituida por 193 países.

Imaginemos que en la comisión de arbitraje de la FIFA que dirige Pierluigi Collina, los impartidores de justicia en la cancha fueran designados por su popularidad en una elección arreglada y no por su capacidad técnica, física e intelectual para aplicar e interpretar las reglas que exigen decisiones inmediatas y justas en la cancha.

Si así ocurre con este deporte más popular del mundo, con mucho mayor razón adquiere relevancia la impartición de justicia formal respecto al patrimonio, derechos humanos, libertad, vida, seguridad y equilibrio democrático que están en juego cuando se dirimen controversias, que debieran ser resueltas con objetividad para ofrecer a la sociedad márgenes de convivencia civilizada y certeza para realizar  en paz sus propios partidos.

Porque si así es en el fútbol, que es lo menos importante de lo verdaderamente trascendente, imaginemos lo que representa para nuestro país la normalización de la miserable impartición de justicia que tenemos por decreto de los autoritarios que aniquilaron instituciones independientes.

Desde 2025 en el Poder Judicial de la Federación jugamos con árbitros a modo, impreparados, obedientes al dueño del balón y hasta cínicos para burlarse de las reglas. Que las grandes pasiones que despierta la pelota no adormezcan nuestra capacidad de indignación ante el golpe continuado al estado de derecho en México, para dejarnos a merced de las ambiciones de gobernantes corruptos y perversos que usan el poder para perpetuarse impunemente.

Recuerden por favor que para la Corte que preside Hugo Aguilar y el Órgano de Administración Judicial dirigido por Néstor Vargas, no existe el VAR (Video Assistant Referee) para revisar o corregir sus flagrantes errores arbitrales.

 

EDICTOS

Un caso indignante en medio del humo futbolero, es los hospitales psiquiátricos Juan N. Navarro y Fray Bernardino Álvarez de la Ciudad de México. Ambos dependen de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud que encabeza David Kershenobich. Resulta que desde el martes 8 de junio, la empresa proveedora que ofrecía alimentación para los pacientes, que por sus circunstancias son doblemente vulnerables, decidió retirar el servicio porque el gobierno federal lleva 9 meses sin pagarles un peso. ¿Alimentar a personas internadas en hospitales públicos no es una prioridad?, ¿no se trata de un tema elemental de derechos fundamentales en el gobierno que falsamente se autodenomina humanista?, ¿en 275 días no hubo forma de resolver el pago de alimentos para niños, adolescentes y adultos mayores que son enfermos psiquiátricos en estado de enorme fragilidad? El escándalo apenas comienza, ya les seguiré contando.

 

       @jenroma27