La sobreestimulación digital y el acceso inmediato a respuestas y contenidos podrían estar repercutiendo en conductas agresivas entre niños, niñas y adolescentes, advirtió Roberto Alonso Ramos, criminólogo y autor del libro Entre verdades fabricadas y mentiras a medias.
En entrevista con 24 HORAS, el especialista señaló que la inmediatez promovida por plataformas de videos cortos y herramientas de Inteligencia Artificial está modificando la forma en que las nuevas generaciones procesan la frustración y las expectativas.
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“Los niños se acostumbran a obtener todo rápido y la vida real no funciona así. Eso puede provocar intolerancia a la frustración y conductas agresivas, que, si no es tratado a tiempo, podría desembocar en una conducta criminal”, señaló.
Asimismo, alertó sobre el volumen de información al que están expuestos los menores desde edades tempranas.
“Hay que tener en cuenta que los niños, las niñas y los adolescentes son personas en formación, como un envase vacío que se va llenando de cosas y hoy más que nada que estamos tan comunicados y tan sobreestimulados por todas partes, la cantidad de información que reciben es prácticamente infinita”.
Aunado a ello se suma, dijo, el uso excesivo de celulares y tabletas, que está reduciendo el contacto humano y afectando el desarrollo emocional de los menores, así como su capacidad para reconocer sentimientos en otras personas.
Esta situación, explicó, contribuye a que “estamos criando generaciones cada vez más desensibilizadas”.
Respecto al contenido violento, Ramos consideró que su consumo constante puede influir en el comportamiento de niños y adolescentes.
Sin embargo, aclaró que hasta ahora no existe evidencia científica concluyente que vincule directamente videojuegos o narcocorridos con conductas criminales.
“No hay estudios reales que relacionen la conducta criminal con un narcocorrido o videojuego-conducta violenta. No se han elaborado todavía estudios que realmente demuestren que haya una relación entre ambos y la información es escasa. Pero sí hay estudios que demuestran que la música tiene un impacto a nivel psicológico y emocional en el individuo y en la sociedad”.
Posteriormente añadió, “si bien es cierto que puede existir una relación entre un videojuego violento y la réplica de una conducta violenta, la evidencia científica todavía no es determinante”.
Labor
El criminólogo también cuestionó la manera en que los medios de comunicación abordan los hechos violentos.
Afirmó que la lógica comercial suele privilegiar contenidos relacionados con homicidios, feminicidios y secuestros debido al interés que generan entre las audiencias.
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“No hay cuestiones asertivas en cuanto a cómo los medios de comunicación masiva reflejan la realidad de un país. Porque se mueven bajo una dinámica mercantilista. Entonces siempre van a buscar la manera de vender más o de que su contenido sea el más leído, el más buscado, el más solicitado”.
En ese sentido, sostuvo que “mientras más violento sea el crimen, mejor va a vender”, una dinámica que, señaló, también se reproduce en plataformas digitales.
Ante este panorama, recomendó a madres y padres retrasar lo más posible el acceso de los menores a redes sociales y acompañarlos durante su proceso de interacción digital.
Asimismo, hizo un llamado a periodistas y responsables de redes sociales para recuperar la ética en el tratamiento informativo de la violencia.
“No necesitamos describir de manera grotesca un crimen para informar, hay formas responsables y humanas de hacer periodismo”, concluyó.
