Agentes de la Policía Federal Ministerial detuvieron a Felipe de Jesús D. G., uno de los presuntos implicados en el descarrilamiento del Tren Interoceánico ocurrido el pasado 28 de diciembre en el Istmo de Tehuantepec, accidente que dejó un saldo de 14 personas fallecidas.
De acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), el trabajador ferroviario quedó detenido la mañana de este lunes en Palenque, Chiapas, y quedó a disposición del Ministerio Público Federal en las oficinas de la Fiscalía General de la República (FGR) en Tuxtla Gutiérrez, donde se prevé que quede imputado por el delito de homicidio culposo.

Aunque versiones difundidas en medios nacionales lo identifican como el maquinista principal del tren siniestrado, documentos internos de la empresa Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec consultados por este diario indican que, al 31 de octubre de 2025, Felipe de Jesús D. G. aparecía registrado con el cargo de garrotero adscrito a la Dirección de Operaciones de la Sección 26 en Veracruz.
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Tren Interoceánico iba a exceso de velocidad: Godoy
Durante su conferencia de este martes sobre el caso, la titular de la FGR, Ernestina Godoy, sostuvo que los primeros peritajes permiten establecer que el tren circulaba a velocidades superiores a las permitidas, responsabilidad que la dependencia atribuyó al maquinista que operaba la locomotora al momento del recorrido.
Detalló que en zonas de recta el convoy alcanzó hasta 111 kilómetros por hora, cuando el límite máximo autorizado era de 70 kilómetros por hora, es decir, 41 kilómetros por encima del parámetro permitido.
Añadió que, al ingresar a la curva donde ocurrió el descarrilamiento, el tren era conducido a 65 kilómetros por hora, pese a que en ese punto la velocidad máxima autorizada era de 50 kilómetros por hora, lo que representó un exceso de 15 kilómetros por hora. Godoy subrayó que el exceso de velocidad en un tren, a diferencia de un vehículo convencional, representa un riesgo significativamente mayor debido al peso, la masa del convoy y el radio de las curvas.
La fiscal explicó que, en tramos previos al sitio del siniestro, el tren redujo su velocidad e incluso se detuvo por completo en estaciones, lo que, según indicó, permitió a la autoridad concluir que el sistema de frenado funcionaba adecuadamente. No obstante, tras estas detenciones, se registró un incremento súbito de la velocidad, derivado de una aceleración considerable atribuida al maquinista, hasta llegar al punto donde ocurrió el accidente.
Maquinista ingresó a las seis curvas previas al lugar del descarrilamiento
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De acuerdo con la FGR, el maquinista ingresó a las seis curvas previas al lugar del descarrilamiento a una velocidad inicial de 52 kilómetros por hora, tras lo cual se observó un aumento progresivo hasta alcanzar nuevamente los 65 kilómetros por hora, velocidad con la que ingresó y se mantuvo en la curva del siniestro. La dependencia señaló que el exceso de velocidad también se corroboró mediante el cálculo del tiempo real de recorrido entre el inicio del trayecto y el punto de los hechos.
Godoy enfatizó que, conforme a los peritajes, en un tren el exceso de velocidad potencializa los efectos de la fuerza centrífuga, lo que provoca que el convoy se aleje de su centro de rotación, pierda estabilidad y salga de las vías, situación que derivó en el descarrilamiento y volcadura de los vagones.
