Hace cuatro años, miles de maestros tuvieron que aprender a dar clases frente a una pantalla, pues la pandemia de Covid-19 convirtió la tecnología en una herramienta indispensable dentro de las aulas.
Hoy la tecnología ha evolucionado y el desafío ya no consiste únicamente en utilizar plataformas digitales, sino en enseñar en una era donde la inteligencia artificial llegó para quedarse.
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En México, niñas, niños y adolescentes crecen conectados a internet desde edades cada vez más tempranas, pues de acuerdo con datos del INEGI, en la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH 2024), 95.1% de los adolescentes de entre 12 y 17 años son usuarios de internet, mientras que en el grupo de 6 a 11 años la proporción es de 79.7%.
A la par, la inteligencia artificial generativa se ha convertido en una herramienta cada vez más presente en la vida escolar.
Según la Encuesta Nacional sobre Usos y Percepciones de la Inteligencia Artificial Generativa en la Educación Superior Mexicana (ENIAG 2025), 66% de los estudiantes utiliza estas herramientas de forma cotidiana, mientras que 79% las emplea para generar textos.
La IA, una aliada dentro del aula
En entrevista con 24 HORAS, la maestra Mar Velázquez señaló que la inteligencia artificial puede ser una aliada dentro del aula, siempre que docentes y alumnos aprendan a utilizarla con criterio.
“La IA es una herramienta muy útil para los maestros, sin embargo, debemos aprender a usarla pues cambia constantemente”, indicó.
La docente advirtió que esta herramienta también puede tener consecuencias en el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes cuando sustituye procesos como la investigación, el análisis y la construcción de ideas propias.
“Creo que gran parte del problema es que muchos estudiantes ya no utilizan la IA como una herramienta de apoyo, sino como una necesidad. Eso les impide analizar, investigar y desarrollar su propio pensamiento”, explicó.
Velázquez consideró que el problema no depende únicamente de la inteligencia artificial, sino también de los nuevos hábitos de consumo digital y de la dificultad que enfrentan algunos alumnos para sostener la atención durante periodos largos.
“El consumo de videos cortos, provoca que todo el tiempo quieran resultados inmediatos, porque no aguantan investigando o creando”, señaló.

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Estrategias para equilibrar la tecnología con la convivencia
Ante este escenario, la docente explicó que la pedagogía digital no sólo implica incorporar plataformas o herramientas tecnológicas al salón de clases, sino diseñar estrategias que permitan equilibrar el uso de pantallas con actividades que fomenten la convivencia, la creatividad y la atención.
“La mayoría de las estrategias incluye crear juegos digitales, proyectos y también alejar a los niños de las pantallas. Personalmente, para que mantengan atención fuera de estás, suelo crear juegos entre los compañeros para que también aprendan junto a sus amigos”, mencionó.
Velázquez subrayó que el reto educativo no recae únicamente en las escuelas, pues también requiere acompañamiento de las familias para regular el tiempo frente a pantallas y supervisar el tipo de contenido que consumen niñas, niños y adolescentes.
“Los docentes debemos investigar más sobre cómo funciona la IA y qué estrategias aplicar para mantener la atención de los alumnos. Los papás también deben limitar, en ocasiones, el uso de pantallas y supervisar el contenido que consumen sus hijos para que exista un equilibrio entre lo digital y lo real”, concluyó.
