Ni los sinaloenses quieren tener otro diablo ni los mexicanos merecen las consecuencias y el desprestigio que han traído las acusaciones en contra del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y nueve funcionarios más acusados por sus presuntos vínculos con grupos del narcotráfico, como el Cártel de Sinaloa. Para Mario Zamora, quien hace cinco años disputó la gubernatura sinaloense, lo que se vive actualmente en el estado y tiene un impacto negativo a nivel nacional, afectando las relaciones entre México y Estados Unidos, comenzó con la elección en la que el principal operador fue el crimen organizado.
Mario Zamora y la situación en Sinaloa
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“En 2021, hubo una intervención como nunca antes vista por el crimen organizado, y eso derivó que se cruzaran líneas rojas. No quiero decir que el crimen organizado nació ayer y no dudo que haya habido funcionarios o políticos de otros tiempos, de otros partidos, que tuvieran relación, pero nunca habíamos visto al crimen organizado operando política y electoralmente”, recordó.
Rememora que militantes, candidatos, simpatizantes y familias enteras que apoyaban a la coalición Va por Sinaloa, fueron levantados, por lo que la misma noche en la que reconoció los resultados del conteo, hizo una petición: “Reconozco el conteo, pero con toda humildad, les pido que suelten a nuestra gente”, expresó entonces.
En entrevista con 24 HORAS, el actual diputado federal sostiene que el peor momento de esa etapa fue cuando amenazaron a quienes lo acompañaron en la campaña o simpatizaban con él.
Sinaloenses no quieren otro diablo, sino salir del infierno
Zamora, quien ya levantó la mano para buscar de nueva cuenta la gubernatura, puntualiza que lo que se debe hacer es una alianza en la que más que el partido, se considere al perfil mejor posicionado y que sea capaz de encabezar un frente para renovar Sinaloa.
Lamentó que con Rubén Rocha Moya quienes estaban fuera de la ley se hayan convertido en la ley en el estado, lo que se confirmó con las acusaciones de Estados Unidos: “(Los criminales se convirtieron en la) espina dorsal de un gobierno, adueñándose de él”.
Señala que sin necesidad de tener un “agente 007”, las evidencias en torno a la corrupción del gobernador con licencia y los demás funcionarios señalados son claras, por lo que considera que desde el gobierno federal se debería emprender una investigación, en lugar de crecer el conflicto con Estados Unidos para defenderlos.
Dice que así como Andrés Manuel López Obrador confió en la justicia estadounidense en el caso de Genaro García Luna, lo mismo debería suceder ahora con Rocha Moya: “El que nada debe, nada teme, y es tal ya este desprestigio que nos está afectando en muchísimas cosas a los mexicanos que no nos merecemos, como el T-MEC”.
Del triángulo dorado al negocio legal
Sacar a Sinaloa del desastre actual no sólo implica combatir la corrupción y la inseguridad, sino una propuesta innovadora y para eso, Mario Zamora plantea que su estado, particularmente la zona del triángulo dorado, se convierta en “el gran proveedor de lo que legalmente en el mundo quita el dolor: la morfina”.
“De dónde viene la morfina, de una planta que hasta tiene una canción en México, la amapola, pues resulta que esa planta no se da en cualquier lado y dónde sí se da, nadie duda, en Sinaloa, en el triángulo dorado”.
Zamora refiere que, en México, nueve de cada 10 personas mueren con dolor porque no hay las dosis suficientes de morfina, cuya producción la concentran Australia, en 90%; Turquía, 8% y la India, 2%.
“Económicamente es súper viable, se requiere una licencia que da un organimo de la ONU, que cuida toda la trazabilidad, la empresa tiene que ser del Estado mexicano, puedes hacer un joint venture con la industria farmacéutica, puedes abrir una zona para empezar a hacer las pruebas”, indica.
La propuesta de Mario Zamora no carece de sustento, pues ya la socializó con la OMS, legisladores y expertos de distintos países, incluyendo a las tres naciones que actualmente la producen e incluso con la zar antidrogas estadounidense, Sara Carter, quien, dijo, la vio de manera positiva.
El priista consideró que este rubro no puede desacreditarse bajo ningún término, porque se trata de algo que ya es legal, morfina con fines medicinales, no lúdicos, que podría generar impuestos al gobierno y que también transformaría la vida de quienes viven en la sierra sinaloense, principalmente los jóvenes.
