En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemora el 12 de junio, especialistas alertaron que las redes sociales y plataformas digitales se han convertido en nuevas vías de captación para la explotación de menores, mientras millones de niñas, niños y adolescentes continúan expuestos. Ante este panorama, hicieron un llamado a redoblar esfuerzos para combatir esta problemática.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en México hay 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años que forman parte de la población económicamente activa.
Ante este escenario, Miguel Ramírez, vocero de Save the Children, advirtió que la explotación infantil se ha adaptado a las nuevas tecnologías, ya que la captación ahora se realiza a través de redes sociales, videojuegos y plataformas digitales.
“Los agresores suelen ganarse la confianza de los menores para obtener información personal, fotografías o recursos económicos mediante amenazas y chantajes. En casos más graves, estas interacciones pueden derivar en secuestros, explotación sexual o trabajos forzados”, explicó.
Ramírez señaló que el trabajo infantil es un problema social complejo con múltiples causas, por lo que requiere una atención integral.
De acuerdo con datos del INEGI, en 2022, el 44% de los niños y adolescentes que abandonaron la escuela lo hicieron por falta de interés, aptitudes o requisitos para ingresar, mientras que un 12% dejó los estudios porque sus padres los retiraron para contribuir económicamente al hogar.
Por su parte, Liliana Núñez, gerente de Proyectos Especiales de World Vision México, advirtió que la falta de oportunidades económicas lleva a muchas familias a solicitar directamente a los empleadores que contraten a sus hijos, una práctica que vulnera sus derechos al colocar el trabajo por encima de su educación.
Asimismo, alertó que los menores suelen desempeñarse en actividades de alto riesgo, donde pueden estar expuestos a sustancias tóxicas, jornadas excesivas, cargas pesadas y condiciones inadecuadas de alimentación y salud.
Según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022, los sectores con mayor presencia de menores de edad en actividades laborales son el agropecuario; manufactura, extracción, electricidad, gas y agua; construcción; comercio; y servicios.
Ante ello, el vocero de Save the Children destacó que el sector agrícola concentra el mayor número de niñas, niños y adolescentes trabajadores en México, quienes enfrentan lesiones por cargas pesadas, cortes, quemaduras, golpes, exposición a temperaturas extremas, insolación, deshidratación y contacto con fauna o flora nociva.
Otra de las problemáticas vinculadas al trabajo infantil es la trata de personas y la explotación económica de menores en espacios públicos. En diversas ocasiones, autoridades y organizaciones han alertado sobre prácticas como la renta de niñas y niños para actividades de mendicidad o comercio informal, donde los ingresos obtenidos terminan en manos de explotadores o adultos responsables.
Asimismo, World Vision México alertó sobre una práctica que persiste en diversas regiones del país: el envío de niñas a trabajar como empleadas domésticas en zonas urbanas bajo la promesa de mejores oportunidades. La organización advirtió que estas situaciones pueden derivar en discriminación, acoso laboral e incluso abuso sexual. Por ello, hacen el llamado a no normalizar el trabajo infantil.
La delgada línea entre formación y explotación
Ayudar en el negocio familiar puede ser una experiencia formativa, pero cuando esa participación limita la educación, el descanso o el desarrollo de niñas, niños y adolescentes, se convierte en una forma de explotación infantil, alertó World Vision México.
Liliana Núñez, gerente de Proyectos Especiales de la organización, explicó que es positivo que los menores colaboren en negocios familiares o actividades como la elaboración de artesanías, siempre que estas experiencias fortalezcan los vínculos familiares y no interfieran con sus derechos.
“El límite es claro: estas actividades nunca deben sustituir ni poner en riesgo su educación, alimentación, descanso o tiempo de juego”, señaló la vocera.
Asimismo, recordó que la legislación mexicana permite que adolescentes de entre 15 y 17 años realicen actividades laborales bajo condiciones específicas de protección. Entre ellas, jornadas máximas de cuatro horas diarias, prohibición de trabajo nocturno y restricciones para cargar más de 10 kilogramos. /Brenda Cruz Santos
