En México, el consumo de alcohol provoca cerca de 39 mil muertes directas, cifra que puede superar las 50 mil si se incluyen accidentes y violencias, es el quinto factor de riesgo de muerte en el país y está relacionado con aproximadamente 20% de las muertes por siniestros viales. Por esta razón, senadoras y especialistas en salud pública destacaron la necesidad de avanzar hacia un nuevo modelo de advertencias sanitarias o etiquetado en las bebidas alcohólicas.
En el marco del Foro “Etiquetado de Bebidas Alcohólicas en México para Mejorar la Salud Pública”, la vicecoordinadora de Movimiento Ciudadano, Alejandra Barrales, aclaró que la iniciativa no busca prohibir el consumo de alcohol, sino generar conciencia informada sobre sus riesgos reales, especialmente el vínculo que tiene con el cáncer, violencia y muerte prematura.
Señaló que el consumo de alcohol está normalizado en la vida social mexicana, pero insistió en que detrás de esa normalización existe un problema de salud pública de alto impacto, por ello, dijo que la propuesta busca sustituir la advertencia actual —considerada insuficiente— por información más clara, visible y basada en evidencia científica, incluyendo pictogramas y advertencias sobre riesgos específicos como el cáncer.
“No se trata de la prohibición, se trata de hacer conciencia de que el consumo de alcohol existe, se está normalizando y forma parte de nuestra vida social, y nadie sataniza esas dinámicas, pero lo que sí creemos que es importante es informar y hacer conciencia para que la gente tome las decisiones que mejor le convengan. Y este no es necesariamente un problema lejano, son temas que vivimos en nuestra comunidad, en nuestras regiones”, afirmó.
Barrales reconoció la resistencia que este tipo de medidas genera en la industria del alcohol, al considerar que afectan intereses económicos.
Al respecto, la investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, Nancy López Olmedo, detalló que el alcohol causa alrededor de 2.6 millones de muertes al año en el mundo. En México se estima que provoca cerca de 39 mil muertes directas, cifra que puede superar las 50 mil si se incluyen accidentes y violencia, es el quinto factor de riesgo de muerte en el país, está relacionado con aproximadamente 20% de las muertes por siniestros viales y su consumo inicia cada vez a edades más tempranas.
“La edad promedio de inicio bajó de 13.6 a 13.2 años entre 2016 y 2025 … millones de adolescentes ya han tenido contacto con el alcohol, pese a ser menores de edad”, señaló.

La directora de los Centros de Integración Juvenil, Carmen Fernández Cáceres, refirió que el alcohol no se percibe como droga, a pesar de ser la sustancia psicoactiva más consumida.
Y dijo que su consumo excesivo está directamente relacionado con violencia familiar y de pareja, abuso sexual y riñas, accidentes de tránsito y laborales, depresión y ansiedad y conductas de riesgo.
“Uno de los puntos más preocupantes, es que la mayoría de las personas desconoce que el alcohol está asociado a al menos siete tipos de cáncer, incluyendo hígado, mama, colon y esófago”. Y destacó que el consumo de alcohol en el embarazo, puede provocar malformaciones y daños irreversibles al feto.
La académica de la UNAM, María Elena Medina Mora, enfatizó que el problema del alcohol no solo se concentra en adolescentes, sino también en el grupo de 18 a 24 años, donde el consumo problemático suele intensificarse.
Señaló que, entre el 80 y 90% de los accidentes relacionados con alcohol involucran personas sin dependencia, pero con consumo excesivo ocasional.
Asimismo, subrayó que la prevención debe enfocarse en el consumo dañino, no únicamente en la adicción.
La asesora de la OMS y OPS en México, Vivian Pérez, señaló que el país presenta un rezago regulatorio en comparación con otras políticas de salud pública como el tabaco o el etiquetado de alimentos.
“Creo que México ha dado importantes avances, no sólo en control de tabaco, sino también en el etiquetado frontal de alimentos y creo que hay un rezago un poquito en temas de alcohol”.
Dijo que existen alrededor de 60 países con etiquetado obligatorio en bebidas alcohólicas, frente a más de 120 que tienen etiquetado obligatorio en tabaco.
