RÍO DE JANEIRO.- La mudanza era inevitable. Pagar un hotel en Brasil estos días es prohibitivo, pero rentar un departamento es una opción muy buena para estadías como esta. Los costos pueden ser hasta la tercera parte de lo que cuesta un hotel, con la ventaja de que no está restringido el número de personas a las que puedes acomodar y cuentan con una enorme ventaja, que son las cocinas completas, que significan otro ahorro, porque los restaurantes tienen costos más caros incluso que en Estados Unidos.

 
El primer departamento que rentamos estaba en una ubicación fabulosa, a dos cuadras de la Playa de Copacabana y del Fan Fest, en una zona turística y muy agradable de la ciudad, en medios de visitantes de todas partes del mundo. Pero eso sí, con todo carísimo considerando que ahí se hospedan turistas principalmente.

 
La segunda parte de la estancia la vivimos ya en otro barrio, que se llama Lapa Santa Teresa. En Lapa está una gran concentración de bares y restaurantes; Santa Teresa es parecido a Coyoacán. La zona en medio de los dos lugares es donde está el nuevo departamento. Y es completamente diferente a Copacabana, porque aquí vive gente de verdad. Me refiero a que en la playa principal y en Ipanema la gente es irreal. La mayoría viste pantalones cortos y sandalias, poca ropa en general, mujeres y hombres muy atractivos, todo a la última moda.

 
Y Santa Teresa Lapa es una colonia de clase media en la que vive la gente que no tiene el peso perfecto, que no calza sandalias todo el día, que no viste a la moda y, lo bueno, que no paga los precios asfixiantes de las zonas más bonitas.

 
Los departamentos en general son pequeños, muy pequeños. Uno tiene que acomodarse en 30 metros cuadrados, lo que explica tantos restaurantes y bares por todos lados. La gente sale en la tarde a la calle un poco por convivir y otro poco seguro por el poco espacio disponible en sus casas.

 
El cambio nos ha dejado conocer otro poco de Río de Janeiro, una ciudad realmente maravillosa.