El primer ministro de Canadá, Mark Carney, denunció este martes que el despliegue de tropas de Israel en contra de los objetivos de Hezbolá en el Líbano constituye una "invasión ilegal" que viola su "integridad y soberanía".
"El gobierno del Líbano ha prohibido a Hezbolá, está actuando, está tratando de actuar en contra de Hezbolá, y sus actividades terroristas y sus amenazas a Israel, y esta es la justificación para la invasión", dijo Carney a la prensa en un evento en Wakefield, Quebec.
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"Entonces, lo condenamos", enfatizó.
Las declaraciones de Carney van en el mismo sentido que las de gobernantes europeos y altos funcionarios de Naciones Unidas (ONU).

El jefe de asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, expresó su preocupación el martes por la posible creación de un nuevo "territorio ocupado" en el Oriente Medio, esta vez en el Líbano.
Diez países europeos y la Unión Europea también pidieron garantías para la "seguridad" de la fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU en el Líbano, tres de cuyos soldados han muerto en los últimos días.
Líbano se vio involucrado en la guerra entre Israel y Estados Unidos, por un lado, e Irán, por el otro, tras un ataque perpetrado el 2 de marzo por el movimiento islamista Hezbolá contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, en el primer día de la guerra.
Desde entonces, los ataques israelíes en el Líbano han causado la muerte de más de 1.200 personas y han dejado más de 3.600 heridos, según las últimas cifras del Ministerio de Salud local. El ejército israelí afirma haber eliminado a "850 terroristas".
