Estados Unidos analiza designar como organizaciones terroristas extranjeras a las dos mayores facciones criminales de Brasil.
Foto: AFP | Estados Unidos analiza designar como organizaciones terroristas extranjeras a las dos mayores facciones criminales de Brasil.

El gobierno de Estados Unidos analiza designar como organizaciones terroristas extranjeras a las dos mayores facciones criminales de Brasil, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), una medida que ampliaría la estrategia de seguridad impulsada por la administración de Donald Trump contra las redes del narcotráfico en el hemisferio occidental.

De acuerdo con varios medios brasileños, un portavoz del Departamento de Estado afirmó que Washington considera al PCC y al CV como “amenazas significativas para la seguridad regional” debido a su participación en tráfico de drogas, violencia y crimen transnacional.

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De acuerdo con los reportes, la diplomacia estadounidense evitó precisar una fecha para una decisión final y señaló que el proceso también involucra a otras agencias federales, entre ellas el Departamento del Tesoro.

La discusión se enmarca en la estrategia de la Casa Blanca para endurecer su política de seguridad hemisférica. Al inicio de su mandato, Donald Trump incluyó en la lista de organizaciones terroristas a varios grupos criminales de América Latina, entre ellos cárteles mexicanos como el de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel del Noreste y La Nueva Familia Michoacana, entre otros. También adoptó medidas similares contra estructuras delictivas en Colombia, El Salvador, Venezuela y Haití.

Tensión en Brasil

Según reportes de medios brasileños, asesores de Trump sostienen que Estados Unidos no requiere el aval del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para clasificar como terroristas a organizaciones criminales transnacionales.

El gobierno de Lula teme que esa designación pueda servir como base legal para eventuales operaciones militares extraterritoriales de Estados Unidos bajo el argumento de combatir el narcotráfico. Autoridades brasileñas han defendido que el país enfrenta organizaciones criminales —no terroristas— y han insistido en que la respuesta debe centrarse en cooperación policial e investigación financiera.

La tensión ocurre, además, en vísperas de una eventual reunión entre Trump y Lula, aún sin fecha confirmada, y pocos días después de la cumbre contra los cárteles celebrada en Doral, Miami, donde Washington convocó a 16 países del continente, pero dejó fuera a México, Brasil y Colombia.

En ese foro, Trump afirmó que México es el “epicentro de la violencia de los cárteles” en la región y sostuvo que las organizaciones narcotraficantes deben ser enfrentadas con “fuerza militar letal”, una declaración que elevó el tono de su narrativa regional.

¿Quiénes son el PCC y el CV?

De acuerdo con la organización especializada Insight Crime, el Primeiro Comando da Capital es la red criminal más grande y sofisticada de Brasil. Surgió en 1993 en la prisión de Taubaté, en el estado de São Paulo, después de la masacre de Carandiru de 1992, en la que murieron más de 100 reclusos.

Lo que comenzó como una organización carcelaria evolucionó hasta convertirse en una estructura criminal con presencia en todo Brasil, vínculos en diversos países de América Latina y conexiones con redes delictivas en Europa.

La organización con sede en Washington señala que el PCC consolidó su poder mediante una estructura flexible basada en liderazgos regionales y células con amplia autonomía operativa. Además del narcotráfico, el grupo ha diversificado sus actividades hacia el lavado de dinero, el tráfico de armas, robos de alto impacto y delitos cibernéticos.

Su expansión lo llevó a operar en puntos estratégicos de las rutas de cocaína, como Paraguay y Bolivia, y a establecer vínculos con mafias extranjeras.

Comando Vermelho, la facción criminal más antigua de Brasil

El Comando Vermelho, por su parte, es la facción criminal más antigua de Brasil. Surgió en la década de 1970 en una prisión de Río de Janeiro, durante la dictadura militar, a partir de la convivencia entre delincuentes comunes y presos políticos.

Con el auge del tráfico de cocaína en los años ochenta, el grupo se transformó en una de las organizaciones criminales más influyentes del país y echó raíces en las favelas cariocas, donde durante décadas combinó control territorial, economías ilegales y una forma paralela de autoridad.

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Aunque conserva su bastión en Río de Janeiro, el CV también se ha expandido hacia el norte de Brasil y hacia zonas fronterizas con Bolivia, Paraguay, Colombia y Perú. Su disputa con el PCC, abierta desde 2016, se ha convertido en uno de los principales motores de la violencia carcelaria y territorial en Brasil durante la última década.

Editor de la sección Mundo en el diario 24 HORAS. Egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con experiencia en redacción, traducción y proyectos editoriales en medios de comunicación.