La NASA inició la fase decisiva de pruebas previas al lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada hacia la órbita lunar en más de medio siglo.
Desde Cabo Cañaveral, los equipos autorizaron la carga de combustible del cohete Space Launch System (SLS), un paso crítico que incluye la verificación de fugas, simulaciones de conteo regresivo y el retiro seguro de propelente criogénico.
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El objetivo es certificar la operación del sistema completo antes de fijar la fecha de despegue, prevista de forma tentativa para principios de febrero.
El ensayo reproduce las condiciones reales de lanzamiento y pone a prueba la capacidad del SLS —un vehículo de 98 metros— para cargar más de 700 mil galones de combustible ultrafrío. La agencia había reprogramado estas pruebas por temperaturas extremas, lo que subraya la complejidad técnica de una misión que no aterrizará en la superficie, pero sí marcará el retorno humano a la vecindad lunar.
Un vuelo clave para el futuro
Artemis II tendrá una duración aproximada de 10 a 12 días. La nave Orion llevará a cuatro astronautas en un recorrido de gran altitud alrededor de la Luna, alcanzando distancias superiores a cualquier misión tripulada anterior, antes de regresar a la Tierra con un amerizaje en el Pacífico. En ese trayecto se validarán maniobras críticas, navegación, comunicaciones y, sobre todo, los sistemas de soporte vital en espacio profundo.
La misión es considerada la prueba decisiva para autorizar Artemis III, que sí contempla el primer alunizaje humano del siglo XXI. Sin esta verificación tripulada, ningún sistema podría certificarse para un descenso seguro. Además, permitirá confirmar la capacidad del SLS como el cohete operativo más poderoso y de Orion como vehículo para misiones más allá de la órbita terrestre.
Tripulación e impacto global
El equipo está integrado por Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen. Será una tripulación históricamente diversa: Glover será el primer astronauta afroamericano en volar hacia la órbita lunar; Koch, la primera mujer; y Hansen, el primer no estadounidense en participar en una misión de este tipo.
Artemis II forma parte de una iniciativa internacional respaldada por más de 25 países bajo los Artemis Accords, con aportes clave de Canadá, Japón y Europa. Más allá de su dimensión técnica, el programa busca establecer una presencia humana sostenida en la órbita lunar, construir infraestructura como la estación Gateway y sentar las bases para futuras misiones a Marte
