En 2009, durante la "Fiesta Latina" del 5 de Mayo celebrada en los jardines de la Casa Blanca, el presidente Barack Obama bailó al ritmo de "Amor a la Mexicana" interpretada por Thalía. Diecisiete años después, la misma residencia presidencial difundió en su cuenta oficial de X una caricatura generada con inteligencia artificial donde los líderes demócratas Hakeem Jeffries y Chuck Schumer aparecen con sombreros, brindando con margaritas frente a un paso fronterizo y junto a un cartel que reza "amo a los inmigrantes ilegales".
El mensaje, firmado por la administración Trump, sintetiza el viraje del 5 de Mayo en Washington, que pasó de gesto de diplomacia a vehículo de propaganda antimigrante.
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Schumer respondió con una imagen, también editada con IA, en la que Trump aparece con sombrero junto al fallecido pederasta Jeffrey Epstein.
La publicación no es un episodio aislado. En septiembre de 2025, durante la pugna por el cierre parcial del gobierno federal, la Casa Blanca difundió un video manipulado en el que Jeffries aparecía con bigote postizo y música de mariachi, además de un audio sintético atribuido a Schumer con frases despectivas hacia los migrantes. La residencia llegó a proyectar esas piezas en la sala de prensa y a publicar montajes titulados "The Sombrero of Truth", elevando el meme partidista a categoría institucional.
Celebración interrumpida
La Casa Blanca celebró formalmente la efeméride desde 2001, con George W. Bush, y la práctica continuó sin interrupción con Obama y Joe Biden, quienes recibían anualmente a diplomáticos mexicanos, congresistas hispanos y figuras culturales. Obama utilizó la fecha como plataforma para impulsar una reforma migratoria integral; Biden la ligó en 2024 a la ampliación del DACA. Trump rompió esa tradición en 2017 y la profundizó en su segundo mandato: en septiembre de 2025 emitió con una semana de retraso la proclamación del Mes Nacional de la Herencia Hispana, una formalidad que toda administración había firmado puntualmente desde 1989, incluida la suya durante su primer periodo.
El 5 de Mayo conmemora la victoria del ejército mexicano comandado por Ignacio Zaragoza sobre las tropas francesas en la Batalla de Puebla de 1862. Aunque en México la fecha tiene escasa relevancia institucional, en Estados Unidos se transformó en una celebración de la herencia mexicano-estadounidense, impulsada por el movimiento chicano y, después, por la mercadotecnia cervecera.
El resultado fue una efeméride reducida al sombrero exagerado, la margarita congelada y el taco crujiente, ajenos al repertorio poblano, cuyo plato emblemático es el mole. La Casa Blanca tomó precisamente ese repertorio comercial —sombrero, margarita, totopos, cactus— para construir una sátira contra la oposición demócrata.
La efeméride que durante dos décadas funcionó como gesto de inclusión opera hoy como herramienta de ridiculización partidista, en una estrategia que asocia la identidad cultural mexicana con la inmigración indocumentada para movilizar a las bases electorales.
Redadas enfrían festejos del 5 de mayo
El 5 de Mayo en Estados Unidos se celebró bajo un clima de cautela: desfiles y festivales fueron cancelados en varias ciudades ante el temor a redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que redujo la participación comunitaria.
En Chicago, Filadelfia y Houston, organizadores suspendieron actividades para evitar riesgos en espacios públicos, tras reportes de operativos migratorios y detenciones en zonas con alta presencia latina. Líderes locales señalaron que familias optaron por no asistir a eventos masivos, priorizando su seguridad.
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El impacto trasciende lo social. Comerciantes reportan caída en ventas y menor afluencia, mientras el ánimo comunitario se debilita. En otras ciudades, como Dallas y San Luis, las cancelaciones respondieron a recortes presupuestales y falta de patrocinio, en un contexto ya marcado por la incertidumbre migratoria.
