El papa León XIV aterrizó en Beirut con un mensaje de reconciliación, arraigo y la recuperación en el Líbano.
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El papa León XIV aterrizó en Beirut con un mensaje de reconciliación, arraigo y la recuperación de un país desgastado por años de fracturas y guerra. En su primera gira internacional como líder de la Iglesia católica, el pontífice eligió al Líbano como segunda escala tras su visita a Turquía, una decisión que él mismo definió como una “elección valiente” en medio de la inestabilidad regional.

Ante las autoridades libanesas reunidas en el palacio presidencial, el papa —estadounidense nacionalizado peruano— pidió a los ciudadanos “quedarse” en su país pese a la crisis económica, la destrucción causada por la explosión del puerto en 2020 y las secuelas de la reciente guerra entre Hezbolá e Israel. “Hace falta verdadero valor y visión de futuro para quedarse o para volver a su país”, afirmó, aludiendo al éxodo de jóvenes libaneses que ha reducido de forma significativa a la comunidad cristiana. Un centro de investigación independiente estima que 800.000 personas emigraron entre 2012 y 2024, una cifra que expone la profundidad del deterioro social.

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El pontífice exhortó además a los libaneses a “tomar el camino de la reconciliación” para cerrar “heridas personales y colectivas” en un país marcado por divisiones confesionales. Su caravana cruzó los suburbios del sur de Beirut, bastión de Hezbolá, donde simpatizantes chiitas se concentraron para recibirlo, subrayando el alcance simbólico de su visita.

Tensiones regionales y respaldo a dos Estados

La llegada del pontífice ocurre en un contexto de tensión con Israel, cuyo ejército ha intensificado ataques en el sur del país pese a un alto el fuego vigente desde hace un año. Hezbolá pidió al papa rechazar “la injusticia y la agresión” israelí, aunque León XIV mantuvo un tono prudente. A bordo del avión papal reiteró que la solución de dos Estados es “la única solución capaz de resolver el conflicto” entre israelíes y palestinos, recordando que la Santa Sede reconoce a Palestina desde 2015.

El presidente Joseph Aoun —único jefe de Estado cristiano del mundo árabe— destacó ante el pontífice que proteger el modelo multiconfesional del país “es un deber para la humanidad”. El sistema libanés garantiza una paridad singular entre musulmanes y cristianos, aunque el peso demográfico de estos últimos ha disminuido en las últimas décadas.

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Un viaje simbólico de papa León XIV

Líbano decretó dos días festivos por la visita, y miles de ciudadanos se volcaron a las calles para verlo pasar. “Vine a decir que los libaneses somos un pueblo y estamos unidos”, expresó Zahra Nahla, de 19 años, quien lamentó que el papa no haya podido visitar el sur devastado por la guerra.

La gira concluyó con una ceremonia solemne en la catedral ortodoxa de San Jorge, en Estambul, donde el papa había llamado días antes a que cristianos y ortodoxos actúen como “constructores de paz”. En su debut internacional, León XIV se ha movido con cautela, insistiendo en la unidad y la diversidad religiosa, consciente de que sus palabras pesan en una región donde la estabilidad pende de hilos demasiado finos.

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