La decisión de Washington de suspender temporalmente los ataques contra infraestructura de Irán no apunta necesariamente a una desescalada, sino a una posible fase de preparación militar que podría anticipar un conflicto mayor en Oriente Medio, en un contexto donde continúan los bombardeos cruzados y la incertidumbre diplomática, de acuerdo con especialistas.
Invasión a Irán en incertidumbre
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El internacionalista Agustín H. Berea, catedrático de la Universidad Iberoamericana, sostiene que la pausa anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump responde a una lógica operativa más que diplomática: “Trump está literalmente haciendo tiempo mientras completa lo que en inglés se denomina staging: la preparación, el despliegue logístico y de posiciones necesario para, eventualmente, movilizar tropas”.
Aunque Washington afirma haber enviado un plan de 15 puntos para negociar el fin de la
guerra a través de Pakistán, la continuidad de ataques con misiles iraníes contra Israel, Irak y países del Golfo, así como el aumento de víctimas en varios frentes, refuerzan la
percepción de que la dinámica militar permanece activa.
La Casa Blanca confirmó que la operación militar continúa mientras se exploran vías
diplomáticas, lo que sugiere que ambas estrategias avanzan de forma paralela. Para Berea, la clave analítica radica en observar las acciones y no las declaraciones: “lo que se ve sobre el terreno es acumulación de capacidades, lo que apunta a una continuación de la escalada”.
“Esto indica que Trump está considerando seriamente una invasión —al menos en una zona determinada— o un desembarco en la costa”, añadió.
De acuerdo con el medio Axios, funcionarios iraníes comunicaron a los países mediadores
en el diálogo con Estados Unidos que consideran haber sido “engañados” en dos ocasiones por el presidente estadounidense. Según una fuente con conocimiento directo de los contactos, la parte iraní dejó claro que “no quiere volver a ser engañada”, lo que evidencia un deterioro adicional de la confianza en el proceso diplomático.
Manipulación del mercado
El conflicto ha tenido efectos inmediatos en los mercados energéticos globales, especialmente tras el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de
una quinta parte del petróleo mundial. El precio del crudo Brent superó los 100 dólares por barril, mientras gobiernos asiáticos activaron medidas de emergencia ante el aumento de costos energéticos.
En este contexto, Berea interpreta la pausa como un factor que introduce volatilidad estratégica en los mercados. “Se lanzan amenazas que elevan los precios y luego se envían señales de calma que modifican las expectativas”, afirma.
El especialista señala que este patrón puede generar fluctuaciones que beneficien posiciones anticipadas en los mercados energéticos, en un escenario donde la
incertidumbre geopolítica impacta decisiones de inversión y cadenas de suministro global.
Economistas y analistas energéticos advierten que incluso si el conflicto se resolviera en el corto plazo, los precios podrían tardar semanas en estabilizarse debido a daños en infraestructura y a la persistencia del riesgo en rutas marítimas estratégicas.
Objetivo militar plausible
De acuerdo con el internacionalista, uno de los objetivos plausibles de una operación
estadounidense sería la isla iraní de Khark, un enclave estratégico para la exportación de
petróleo. Sin embargo, advierte que ocupar el territorio requeriría primero neutralizar
amenazas en la costa suroeste iraní, históricamente escenario de combates intensos
durante la guerra entre Irán e Irak.
“No se puede ocupar Khark sin asegurar el perímetro. De lo contrario, cualquier contingente —sea de 2 mil 500 o 5 mil efectivos— quedaría expuesto a pérdidas constantes”, explica Berea. La viabilidad de una operación dependería de la capacidad de controlar zonas circundantes y reducir riesgos de ataques con misiles o desde posiciones costeras.
El especialista subraya que, en sistemas democráticos, “el costo político de bajas militares suele limitar la tolerancia a operaciones prolongadas sin resultados claros, lo que podría
incentivar una fase inicial de despliegue más amplia de lo previsto”.
