Un partido de hockey de preparatoria terminó en tragedia en Pawtucket, ciudad obrera de Rhode Island, cuando un hombre armado abrió fuego durante un encuentro interescolar. El ataque dejó tres muertos —incluido el presunto agresor— y tres heridos en estado crítico, según autoridades locales.
El tiroteo ocurrió mientras se disputaba un juego entre equipos cooperativos integrados por alumnos de varios distritos. De acuerdo con la jefa de policía Tina Goncalves, “parece un evento dirigido, que podría ser una disputa familiar”. La funcionaria indicó a medios locales que el sospechoso habría muerto por una herida autoinfligida y que la policía no participó en su deceso.
Al cierre de esta edición, las autoridades no habían difundido los nombres de las víctimas ni del presunto tirador, y tampoco habían precisado con certeza el móvil del ataque; la línea principal de investigación apuntaba, de manera preliminar, a un conflicto familiar.
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Videos del partido, transmitido en vivo, registraron al menos una docena de disparos en cuestión de segundos. Jugadores y espectadores se agacharon y buscaron refugio mientras otros corrían hacia las salidas. Ningún estudiante resultó herido. Las escuelas involucradas confirmaron que todos sus alumnos se localizaron y ya están reunidos con sus familias.
La respuesta incluyó a policías municipales, a la Policía Estatal de Rhode Island y a agentes federales de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF). El gobernador demócrata Dan McKee declaró que el estado del noreste de la Unión Americana “está de duelo otra vez”, en alusión al tiroteo masivo ocurrido el 13 de diciembre en la Universidad de Brown, donde murieron dos estudiantes.
Con este episodio, Estados Unidos acumula al menos 42 tiroteos masivos en lo que va de 2026, de acuerdo con Gun Violence Archive. Hasta el día de ayer, la organización sin fines de lucro registraba aproximadamente mil 535 incidentes con armas de fuego y dos mil 516 heridos en apenas seis semanas del presente año.
El ataque en Pawtucket se produce días después de otro hecho de alto impacto en América del Norte: el 10 de febrero, un tiroteo en una escuela de Columbia Británica, Canadá, dejó nueve muertos —incluida la agresora, una menor transgénero— y 27 heridos.
En ambos casos, espacios asociados a la vida escolar quedaron marcados por la violencia armada. Un fenómeno que, lejos de ser aislado, mantiene una frecuencia sostenida en lo que va del año.
