La inteligencia artificial (IA) puede convertirse en una herramienta clave para acelerar el crecimiento y desarrollo de los países emergentes, al permitirles ampliar servicios de salud, educación, justicia y agricultura sin realizar grandes inversiones en infraestructura tecnológica, advirtió el Banco Mundial.
Durante la presentación de su Informe sobre el Desarrollo Mundial, Indermit Gill, economista jefe del Grupo Banco Mundial, señaló que la IA representa una oportunidad particularmente importante para las economías en desarrollo, siempre que estas adapten herramientas de menor costo a sus necesidades y condiciones locales. El organismo consideró que esta tecnología podría contribuir a mejorar de manera significativa el desempeño económico de estos países antes de que termine la década, en un contexto en el que enfrentan su periodo de crecimiento promedio más débil en tres décadas.
La IA podría ampliar el acceso a servicios para millones de personas que actualmente tienen cobertura limitada en atención médica, educación, asesoría jurídica y herramientas para el sector agrícola. El Banco Mundial citó como ejemplos el uso de inteligencia artificial para incrementar las pruebas de detección de diabetes en Bangladés y los sistemas avanzados de pronóstico meteorológico empleados por agricultores en India, que han permitido reducir costos y mejorar la toma de decisiones.
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Países emergentes no necesitan desarrollar grandes modelos de IA: Banco Mundial
Gill subrayó que los países emergentes no necesitan desarrollar grandes modelos de IA ni construir enormes centros de datos para aprovechar esta tecnología, sino adaptar soluciones existentes a sus propias necesidades. Los modelos avanzados, desarrollados principalmente en Estados Unidos y China, pueden procesar grandes volúmenes de información y automatizar tareas con rapidez, pero requieren importantes recursos de cómputo, así como grandes cantidades de electricidad y agua.
Sin embargo, el organismo internacional advirtió que la adopción de IA también implica riesgos. Una incorporación desigual podría ampliar las brechas entre países, aumentar la desigualdad dentro de las economías, concentrar el poder de mercado y generar nuevos riesgos para los derechos, la seguridad y la confianza en las instituciones públicas.
El Banco Mundial también alertó que, en el largo plazo, la automatización podría afectar empleos de clase media, por lo que llamó a los gobiernos a acompañar la adopción de inteligencia artificial con políticas públicas que permitan distribuir sus beneficios y evitar que la tecnología profundice las desigualdades.
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“La ventana para hacer esto bien es estrecha”, afirmó Gaurav Nayyar, director del informe, al destacar que los países en desarrollo tienen la oportunidad de utilizar la IA para acelerar procesos que, de otra manera, podrían tomar décadas.
