México y Canadá buscan blindar el T-MEC por 16 años en medio de tensiones con Trump
Foto: Cuartoscuro | El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que México ya envió formalmente su posición a sus socios comerciales para respaldar la continuidad del acuerdo.

México y Canadá dieron un paso conjunto para dar certidumbre al comercio de América del Norte al proponer la extensión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por otros 16 años, en momentos en que la relación comercial con Washington enfrenta nuevos desafíos derivados de la política proteccionista impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump.

T-MEC va por 16 años más

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que México ya envió formalmente su posición a sus socios comerciales para respaldar la continuidad del acuerdo.

La iniciativa coincide con una propuesta similar presentada por el gobierno canadiense, cuyo ministro responsable del T-MEC, Dominic LeBlanc, envió una carta a las autoridades estadounidenses y mexicanas recomendando la renovación del tratado por un nuevo periodo de 16 años.

“Ya lo hicimos también. Quisiéramos que se extendiera 16 años”, señaló Ebrard durante una conferencia de prensa en la Ciudad de México.

La propuesta llega en una etapa clave para el futuro del acuerdo comercial. Los tres países tienen hasta el próximo 1 de julio para definir si optan por una renovación automática del tratado o si avanzan hacia una renegociación de sus términos, en un contexto marcado por las presiones comerciales de la Casa Blanca.

Para México, la continuidad del T-MEC resulta fundamental. Estados Unidos se mantiene como el principal socio comercial del país y destino de más del 80% de las exportaciones mexicanas, especialmente en sectores estratégicos como el automotriz, manufacturero, agroindustrial y electrónico.

La estabilidad del tratado es vista por analistas y empresarios como un factor determinante para mantener la llegada de inversiones, fortalecer las cadenas de suministro regionales y aprovechar la relocalización de empresas o "nearshoring", fenómeno que ha beneficiado a México en los últimos años.

Sin embargo, la revisión del acuerdo ocurre en medio de un entorno de incertidumbre. Aunque Trump firmó y promovió el T-MEC durante su primer mandato presidencial, actualmente ha cuestionado su utilidad y lo ha calificado como un acuerdo “irrelevante”, al tiempo que ha impulsado medidas arancelarias contra industrias clave de México y Canadá.

Revisión del T-MEC se perfila como un proceso complejo marcado por una relación de negociación asimétrica y de incertidumbre: Banamex.
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Aranceles y nuevas exigencias generan incertidumbre

Entre los temas que más preocupan a México se encuentran los aranceles aplicados por Estados Unidos al acero y aluminio, así como las medidas que afectan directamente al sector automotriz, considerado uno de los principales motores de las exportaciones nacionales.

Ebrard destacó recientemente una reducción de aranceles para maquinaria agrícola fabricada con acero y aluminio, decisión que podría representar un alivio para algunas cadenas productivas vinculadas con México.

“Estimamos que el efecto puede ser positivo”, afirmó el funcionario.

No obstante, persisten dudas sobre posibles cambios en las reglas de origen para la industria automotriz. De acuerdo con reportes periodísticos en Estados Unidos, la administración Trump analiza exigir que los vehículos producidos en Norteamérica incorporen al menos 50% de componentes fabricados en territorio estadounidense, una medida que podría impactar significativamente a las plantas automotrices instaladas en México.

Mientras las negociaciones entre México y Estados Unidos avanzaron ya en una primera ronda la semana pasada, Canadá enfrenta una relación más tensa con la administración estadounidense.

Funcionarios de Washington han reconocido públicamente la disposición de México para dialogar sobre los temas comerciales, mientras que las diferencias con Canadá se han intensificado debido a las críticas del primer ministro Mark Carney hacia las políticas de Trump.

Incluso, el mandatario estadounidense ha insistido en comentarios sobre una eventual anexión de Canadá a Estados Unidos, declaraciones que han sido rechazadas ampliamente por la sociedad canadiense y que han añadido tensión al proceso de revisión del acuerdo.