La agencia Moody's Ratings rebajó la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3, el último escalón dentro del grado de inversión, al advertir un deterioro sostenido de las finanzas públicas, mayores déficits y un crecimiento económico moderado en los próximos años.
Moody's argumenta consolidación fiscal lenta
Moody’s explicó que la rebaja responde a una consolidación fiscal más lenta de lo esperado y al impacto que seguirá teniendo el respaldo financiero del gobierno federal a Petróleos Mexicanos (Pemex).
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De acuerdo con el análisis, el gasto rígido, una base limitada de ingresos y las prioridades gubernamentales enfocadas en soberanía energética y gasto redistributivo han reducido la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda pública en un entorno de bajo crecimiento económico.
La firma señaló que, aunque el gobierno proyectó reducir el déficit fiscal a cerca de 4% del PIB en 2025, el balance real se mantuvo cercano al 5% una vez considerado el apoyo a Pemex, apenas por debajo del 5.3% registrado en 2024.
Como consecuencia, la deuda bruta del gobierno pasó de 39.8% del PIB en 2023 a 46% en 2024 y alcanzó 49.3% en 2025. Moody’s estima que la relación deuda/PIB podría acercarse a 55% para 2028, debido a déficits persistentes y mayores necesidades de financiamiento.

México conserva el grado de inversión y la perspectiva mejoró de negativa a estable, señal de que la agencia no anticipa nuevos deterioros en el corto plazo.
Moody’s reconoce fundamentos macroeconómicos sólidos, estabilidad financiera, autonomía del Banco de México y capacidad de respuesta ante choques externos.
La baja refleja principalmente una visión más cautelosa sobre crecimiento económico y Pemex, no un problema de solvencia inmediata ni desequilibrios macroeconómicos.
En 2025 México realizó un ajuste fiscal histórico de 1.3 puntos del PIB, el mayor en tres décadas, manteniendo estabilidad y disciplina financiera.
Los datos de 2026 muestran continuidad en la consolidación fiscal, con superávit primario y menores costos financieros de la deuda.
La estructura de deuda sigue siendo sólida: cerca del 80% está en moneda nacional y a tasa fija, reduciendo vulnerabilidades externas.
Además, el gobierno impulsa un importante programa de inversión en infraestructura para fortalecer crecimiento, empleo y capacidad productiva.
Déficits por encima del PIB
En un reporte difundido este 20 de mayo, la calificadora también cambió la perspectiva del país de negativa a estable, al considerar que, pese al debilitamiento fiscal, México mantiene estabilidad macroeconómica y capacidad de respuesta en materia monetaria y económica.
La calificadora anticipó que los déficits del sector público se mantendrán por encima de 4% del PIB entre 2026 y 2027, presionados por menores ingresos, desaceleración económica y subsidios relacionados con combustibles ante el impacto del conflicto en Medio Oriente.
Pese al recorte, Moody’s destacó que México conserva fortalezas importantes, como una economía amplia y diversificada, además de su acceso preferencial al mercado de Estados Unidos, lo que continúa siendo un ancla relevante para el comercio y la inversión.
No obstante, advirtió que el crecimiento económico sigue limitado por factores estructurales como la informalidad, la inseguridad y los cuellos de botella en infraestructura, especialmente en energía y agua.
La perspectiva estable refleja la expectativa de que el deterioro fiscal será gradual y compensado parcialmente por la estabilidad macroeconómica y la capacidad institucional del país para responder a choques económicos.
