Vale la pena detenerse a analizar el anuncio realizado recientemente por la presidenta Claudia Sheinbaum, respecto a que todos los hospitales y centros de salud del IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar contarán con internet antes de que termine este año.
Pudiera parecer una noticia menor frente a otros temas de la agenda nacional. Sin embargo, estamos hablando de una iniciativa que busca fortalecer la transformación de la atención médica cotidiana de millones de personas en todo el país.
Durante mucho tiempo, la modernidad fue algo que parecía ocurrir en otra parte. Llegaba primero a las grandes ciudades, después a las capitales estatales, quizá a las cabeceras municipales y, con suerte, años más tarde, alcanzaba a las comunidades más alejadas del país.
Sin embargo, hoy, buena parte de nuestra vida cotidiana transcurre conectada. Trabajo, escuela, trámites y comunicación se hacen mediante herramientas digitales. No obstante, aún hay espacios donde la falta de conectividad sigue representando un obstáculo para ejercer derechos fundamentales. Uno de ellos ha sido, precisamente, el sistema de salud.
La apuesta va mucho más allá de solo instalar infraestructura tecnológica, pues lo que está en marcha es la construcción de una red nacional capaz de compartir información médica, facilitar diagnósticos y acercar servicios especializados a lugares donde antes parecían inalcanzables.
El Expediente Clínico Digital universal es quizá el ejemplo más claro. Gracias a él, la historia médica de una persona podrá acompañarla sin importar dónde reciba atención. Esto reducirá tiempos, evitará duplicidades y permitirá que personal médico y especialistas cuenten con información más completa.
La conectividad también abrirá la puerta a una expansión sin precedentes de la telemedicina. En un país con la diversidad territorial de México, esta herramienta puede marcar una diferencia enorme para miles de familias.
Detrás de dicha estrategia existe una visión de fondo que caracteriza a la Cuarta Transformación: utilizar la tecnología para cerrar brechas y no para ampliarlas. En ese mismo sentido, la incorporación de inteligencia artificial, sistemas de diagnóstico avanzados y nuevo equipamiento médico encuentra en la conectividad una condición indispensable.
Cabe aclarar que no se sustituirá el trabajo de médicas, médicos y personal de enfermería, sino que se les ofrecerán más herramientas para desempeñar mejor una labor que ya de por sí exige enorme compromiso y vocación.
Hoy se vislumbra la posibilidad de que una persona reciba mejor atención médica independientemente de su ubicación. Hablamos de hospitales más comunicados, personal más capacitado y pacientes que no seguirán padeciendo por el exceso de burocracia.
En eso consiste la vanguardia, en una transformación que busca llegar hasta donde parecía imposible. Cuando el conocimiento, la innovación y la conectividad se ponen al servicio del pueblo, el futuro deja de ser una promesa y comienza a hacerse realidad.
X: @RicardoMonrealA
