El proceso iniciado contra la Sra. Elba Esther Gordillo nos lleva a desempolvar un concepto clásico: La delincuencia dorada. ¿Qué es? Es una tipología de delincuencia poco conocida en los ambientes académicos, pero muy practicada en los círculos de la política y la empresa nacional.

 

La delincuencia dorada no es otra cosa que la sumatoria del poder económico con el político; es la máxima representación de la impunidad, contra ellos y ellas… nada. No hay poder de Estado que pueda neutralizar a los detentadores de este binomio poderoso, claro, a menos que se rompa con los pactos emanados de esta misma “familia”. Elba Esther es una fiel copia de este grupo, intocable hasta que perdió la dimensión y alcances de los que hoy detentan el poder.

 

Generalmente, en este México de contradicciones, el poder está en manos de esta gran cúpula de “empresarios políticos”, recordemos la máxima de uno de ellos: “un político pobre, es un pobre político”; por ello entendemos y vemos fortunas aquilatadas desde la empresa o, desde la administración pública con fines eminentemente poderosos y que acabaran por desdibujarse en la persona de un gobernador, un diputado, un senador y hoy, en este caso, una lideresa sindical.

 

Pareciera una constante. Vemos presidentes municipales, delegados políticos en la ciudad de México que llegan al poder en condiciones de clase media y salen con fortunas escandalosas para “nunca más sufrir la justa medianía”. Nadie se da cuenta, nadie los señala, a menos, claro, que violen ese pacto no escrito del silencio en el contubernio.

 

Basta analizar el origen de las principales fortunas de este país (salvo honrosas excepciones) y encontraremos que la mayoría se han hecho en el seno de la “oportunidad del contacto” político–empresarial.

 

Esta historia de “cuello blanco” a la mexicana ha creado, además, un falso concepto de los valores entendidos; donde la honestidad, el honor, la lealtad y el patriotismo han pasado a segundos términos; inclusive a ridiculizar a quien aún los protege y los práctica, peor aún a sentirse agredido, señalado y atacado a quien los viola cotidianamente.

 

Muchas prácticas corruptas ya han sido toleradas y aceptadas por la sociedad, les llaman hábiles e inteligentes a quienes las practican; inflexibles y ridículos a quienes las evitan.

 

En este contexto…. ¿Cuántas (os) Gordillos faltan por descubrir?

 

*PRESIDENTE E INSTRUCTOR GENERAL DE MISIONES REGIONALES DE SEGURIDAD A.C.

 

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