–“Yo la fumé muchos años y hoy me arrepiento. Soy adicto”.

 

–“Permitir su consumo le hará daño a muchos jóvenes”.

 

–“A mí no me ha pasado nada. Es una hierba. Es natural y no ha matado a nadie”.

 

–“Hay que regular su uso. Prohibirla hace más daño”.

 

Son las voces de muchos mexicanos que hoy se suman al debate. De pronto, todo mundo habla de la mariguana.

 

El tema se aborda en las pláticas de café, en casa, en las oficinas. Escuchamos opiniones en el camión, en el Metro, en las calles. Opinan los padres de familia, los maestros, los estudiosos del sector salud, los legisladores, abogados, defensores de derechos humanos, las autoridades federales y capitalinas. Y también hablan los jóvenes. Pero ¿cuál es el mensaje que les llega a ellos luego de que la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación otorgó un amparo a las cuatro personas del colectivo SMART para el uso de esa droga con fines lúdicos (que no comerciales)?

 

A lo largo de más de tres años, el programa Fondo… para que no caigas de Mexiquense TV ha sido una especie de termómetro sobre las adicciones. Hemos contado con muchos testimonios. Principalmente de jóvenes. Muchos de ellos enfermos porque comenzaron a fumar mariguana y luego tuvieron serios problemas de salud y hasta probaron otras drogas. Algunos terminaron robando para comprar más drogas, luego de que perdieron su trabajo, después de que abandonaron la escuela y tras el rompimiento con sus familiares.

 

Otros terminaron en el hospital o en el psiquiátrico después de que el consumo de mariguana les abrió las puertas de la cocaína, de la piedra, del alcohol o de los inhalables.

 

Hay gente que lo pierde todo. Adolescentes que comienzan a fumar mariguana por curiosidad, por la presión de un grupo de amigos, porque alguien se las regaló para engancharlos. Pero muchos son quienes comenzaron a drogarse en un ambiente de familia disfuncional. Donde el padre de familia es alcohólico o donde la madre fue abandonada con sus hijos. Donde hay violencia intrafamiliar. Donde finalmente no hay comunicación, ni información para prevenir.

 

El principal argumento de SMART (la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante) es que el prohibicionismo ha frenado el desarrollo de las políticas públicas para enfrentar las adicciones.

 

En lo que estamos de acuerdo es en que no se debe criminalizar a las personas consumidoras y mucho menos a quienes tienen un problema de adicción. Ellos son enfermos y así se les debe tratar y atender adecuadamente.

 

Al término del 17 Congreso Internacional en Adicciones que se llevó a cabo la semana pasada en la Ciudad de México, me decía Carmen Fernández (directora de los Centros de Integración Juvenil) que hay quienes abusan y malinterpretan el término “prohibicionismo”. Explicaba Carmen que la realidad es que la mariguana está prohibida porque hace daño. Sin embargo hay quienes envían a los jóvenes el mensaje de que la mariguana hace daño porque está prohibida y argumentan que regulando su uso se atendería mejor a todo mundo.

 

Coincidimos en que deben incrementarse las campañas de prevención. En que se debe ofrecer más información, más herramientas a los jóvenes para hacer frente al riesgo de las adicciones. Esa es una amenaza real.

 

Lo vemos así cada semana en Fondo… para que no caigas. Hemos visto a gente que de ser exitosa en su trabajo, terminó durmiendo en las calles porque pensó que efectivamente la mariguana no hacía daño. Y cuando esa droga ya no le daba el efecto deseado buscó otra más fuerte y lo perdió todo: su trabajo, su dinero, todos sus bienes, sus sueños y aspiraciones, y hasta su familia.

 

En poco más de tres años, en el programa de Mexiquense TV hemos asistido a escuelas de los municipios del Estado de México para interactuar con jóvenes de Acolman, de Tultitlán, de Nicolás Romero. El consumo de mariguana y otras drogas es alto en esas zonas. Los jóvenes lo aceptan abiertamente y ante sus maestros. La constante es la poca comunicación familiar. La falta de información. El abandono de un padre o de una madre. El alcoholismo en la familia y la violencia en el seno de la misma.

 

Con las cámaras de Fondo… hemos entrado al penal de Santiaguito; al hospital psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez; al forense del Distrito Federal; a las zonas marginadas de muchos municipios; a los perreos que se organizan clandestinamente a través de las redes sociales; a los sitios donde los migrantes esperan en las vías para subirse a La Bestia y seguir su camino al norte, y en todos los casos hay consumo de mariguana y otras drogas.

 

¿Qué hace falta? No quedarnos sólo en el debate. Sino llegar a cada sitio con la información completa. Con la prevención adecuada.

 

No debemos ubicarnos solamente en la cuestión jurídica, sino adentrarnos en el tema sanitario. Y desde el punto de vista de los expertos en salud, está claro: todas las drogas hacen daño. Lo hemos confirmado con casos dramáticos. La muerte en una bañera de Whitney Houston, quien perdió su gran voz y terminó como una mala y deshilachada copia de sí misma. Michael Jackson, quien murió envuelto en una capa de estrés, ansiedad y depresión que no lo dejaba dormir. Kurt Cobain, quien pasó del grito desgarrador del grunge al último aliento desesperado de un suicidio jamás bien aclarado. Los futbolistas del Necaxa, Luis Gorocito y Alejandro Molina, quienes terminaron su carrera con la golpiza que dio muerte a un joven luego de los excesos de una noche en un bar de Aguascalientes.

 

Las adicciones son una enfermedad. Y no se debe criminalizar a los enfermos ni llenar las cárceles con ellos. La droga –cualquiera– genera daños. Ése debe ser el mensaje que llegue a los adolescentes y a los jóvenes y no el de una libre elección que además se toma sin medidas de prevención y sin la información adecuada.

 

Por eso en Fondo… para que no caigas seguiremos promoviendo la discusión, las campañas informativas y preventivas y dándole voz a los jóvenes para entenderlos; para darles respuesta ante un tema que hoy está en boca de todos.

 

Más vale eso, que terminar con el testimonio del inicio de esta colaboración:

 

–“Yo la fumé muchos años y hoy me arrepiento. Soy adicto”.

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