Enclavada en la zona de Tacubaya, la casa de Antonio Haghenbeck, uno de pioneros en la defensa de los animales en México, se enfrenta al olvido, el abandono y la destrucción; en el predio, decenas de seres sintientes y un pequeño refugio de perros y gatos, a cargo de Ana Gabriela López, luchan por sobrevivir.
