La diversidad en las estructuras familiares muestra que el concepto de familia se adapta, sin perder sus rasgos esenciales.
 

Por: Pablo Mier y Terán

En el vuelo a Mérida para asistir al 2º Congreso Internacional de la Familia www.wcfmexico.org mi compañero de asiento fue atípico; un hombre amable, sonriente, bien articulado en sus expresiones y sobrio, cuando le invité algo para beber, se disculpó con un no bebo en cuaresma, te lo acepto en pascua. Me cayó bien, no supe hasta ya avanzado el vuelo que era el maestro Héctor Sampieri Rubach, uno de los speaker más esperados del Congreso. 

Con Héctor platicamos largo y tendido sobre las familias rotas, un tema presente y vigente en todas las ponencias del Congreso y en las familias de los más de casi seis mil asistentes presenciales y los miles de asistentes virtuales. Con una larga trayectoria en el tema nuestro entrevistado, veracruzano de origen y muy mexicano de corazón, con una larga trayectoria, que va desde su experiencia en el DIF Nacional hasta la dirección en México del Instituto Juan Pablo II para la familia, respondió con espero y atención a cada una de las preguntas. 

Cuando Sampieri (@hectorsampieri) respondía a mis preguntas sobre la familia, su semblante se iluminaba, habló conmigo con calidad y calidez durante más de una hora del que es a todas luces su tema favorito; inició explicándonos que la familia es un proyecto de vida que constituye vínculos duraderos, como los de paternidad y maternidad, los cuales permanecen incluso en circunstancias difíciles como el divorcio o la separación. 

Finalmente entramos al tema de las familias heridas o las familias rotas, no evitó ninguna de mis preguntas, en todo momento fue muy claro:  aunque una familia puede enfrentar dificultades como abandono o separación, no deja de ser familia. Sin embargo, estas situaciones representan un "drama" y requieren apoyo para reconstruirse, nos dijo.

Con años de experiencia en la docencia, la investigación y también, porque no decirlo, en la práctica al ser padre de familia y esposo, nos explicó a detalle las realidades que hay que tener en cuenta con las familias heridas o rotas, para que no dejen nunca de funcionar, explicándonos que la plasticidad de la familia es enorme y acabarla es prácticamente imposible. 

Estos son los elementos a considerar, según Sampieri, en el caso de las familias heridas, dañadas o que se han roto:

  1. Impacto emocional: una separación, como el divorcio, suele implicar un "drama existencial" porque no solo afecta a los miembros de la pareja, sino también a los hijos, a los familiares cercanos y a las relaciones dentro del núcleo familiar. Esto puede generar sentimientos de dolor, rechazo o pérdida.
  2. La persistencia de los lazos familiares: Aunque una pareja se divorcie, el vínculo parental con los hijos permanece intacto. Un padre o madre siempre sigue siendo tal, incluso después de una separación.
  3. Las dificultades específicas: las familias heridas, rotas o dañadas, enfrentan desafíos particulares, como el manejo del tiempo compartido con los hijos, la mediación entre los padres separados, y la gestión de emociones encontradas, como la culpa o el rencor.
  4. El acompañamiento y la reconstrucción: es crucial acompañar y apoyar a estas familias en su proceso de reconstrucción. Esto incluye entender y atender las emociones de cada miembro de la familia, así como fomentar el diálogo y la colaboración. Profesionales como psicólogos familiares y mediadores son esenciales en esta etapa.
  5. El rol de las instituciones: instituciones como el DIF en México desempeñan un papel clave al ofrecer apoyo jurídico, psicológico y de mediación para abordar conflictos familiares. Además, organizaciones civiles y religiosas también trabajan en la integración y fortalecimiento de las familias.
  6. La resiliencia y transformación: las familias rotas pueden encontrar nuevas dinámicas y formas de operar en beneficio de todos sus miembros. No se trata de volver al pasado, sino de construir un futuro en el que, aunque diferente, la familia siga siendo un lugar de acogida y apoyo.

Con una experiencia de años en la materia el Maestro Sampieri me explicó que para estos casos las redes de apoyo -que siempre son necesarias- se vuelven importantísimas y fue desglosando con paciencia y detalle en 5 puntos el tema: 

  1. Apoyo emocional y psicológico: las redes de apoyo, como la familia extendida, los amigos o incluso grupos comunitarios, ofrecen respaldo emocional en los momentos difíciles. Criar a un hijo es una experiencia llena de retos, y compartirlos con otros puede aligerar la carga emocional.
  2. Compartir responsabilidades: antiguamente, comunidades enteras participaban en la crianza de los niños. Este concepto, que a menudo se resume en el dicho africano "Se necesita una aldea para criar a un niño", resalta cómo el esfuerzo compartido facilita la educación y cuidado de los hijos.
  3. Acceso a experiencias y consejos: tener una red de apoyo permite que los padres accedan a las experiencias y conocimientos de otros. Esto puede ser especialmente útil para resolver problemas específicos o para aprender estrategias de crianza eficaces.
  4. Fortalecimiento del sentido de comunidad: al involucrar a otros en la crianza, se fomenta un sentido de pertenencia tanto para los niños como para los padres, algo que es vital para el desarrollo emocional y social.
  5. Mayor seguridad y bienestar: las redes de apoyo pueden servir como un sistema de protección para los niños, ayudando a identificar y resolver situaciones de riesgo o necesidad.

En el contexto actual, el individualismo y la desconexión de las redes tradicionales han hecho que muchos padres enfrenten la crianza en soledad, lo que puede ser abrumador. Fortalecer estas redes, ya sea a través de familia, amigos o grupos especializados, puede marcar una gran diferencia en el bienestar de toda la familia, afirmó Sampieri.

La familia, pienso yo, es como un inmenso mosaico, las hay grandes y pequeñas, ricas y pobres, unidas y menos unidas, muy compactas y menos, lo importante -afirma el maestro Sampieri- es cuidarla siempre, sanarla y robustecerla porque la familia es fundamental para el desarrollo humano, proporcionando un entorno de acogida, comprensión y apoyo, que beneficia a todos, muy especialmente a los niños.

La conversación, sin salir del tema, se oriento hace las distintas estructuras de hogar que encontramos: la diversidad y las estructuras de hogar reflejan los cambios sociales, culturales y económicos de las últimas décadas. Sampieri nos ofreció una visión sobre las estructuras de hogar y su evolución en el tiempo, basada en un estudio del Dr. Fernando Pliego Carranco, publicada en el libro las familias en México. https://familia.anahuac.mx/wp-content/uploads/2023/12/F.-Pliego-Las-familias-en-Mexico-en-2020.pdf  

La diversidad en las estructuras familiares muestra que el concepto de familia se adapta, sin perder sus rasgos esenciales, a las circunstancias de la vida. Sin importar la forma que tomen, las familias siguen siendo esenciales como espacios de apoyo, enseñanza y cuidado de las personas.  

Finalmente, en lo que fue una charla muy amena y enriquecedora, el Maestro Sampieri nos ofreció un abanico de herramientas para fortalecer familias: programas del DIF, los grupos parroquiales, las consultorías familiares, redes de apoyo como Catolizare, SAIFT y Familia Unida, solo por citar algunas, que ayudan a fortalecer vínculos familiares y a afrontar desafíos.

En resumen el Maestro Sampieri nos ha ayudado a entender que aquellas familias que han experimentado una ruptura en su estructura inicial debido a divorcio, separación, abandono o eventos difíciles como la pérdida de un ser querido o crisis económicas, pueden traer consigo desafíos emocionales y sociales, que se pueden afrontar con esfuerzo, ayuda y un concepto muy claro “la familia no se termina, se transforma.”

Gracias Héctor Sampieri Rubach por tu tiempo, nos vemos en Pascua para brindar, por cierto, por la familia.

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