Karla Moreno se contagió a pesar de mantener la sana distancia. Siguió las instrucciones del Gobierno para evitar contraer el virus, usó tapabocas, se lavó las manos constantemente y desinfectó su hogar.

Desde marzo sólo ha salido dos veces a comprar el mandado, cree que se contagió en el mercado.

Síntomas de una gripe regular

Karla comenzó a sentir dolor de cabeza y cuerpo, cansancio y un poco de tos, por lo que decidió acudir al médico, quien no supo diagnosticar el virus y recomendó un tratamiento que no correspondía a la enfermedad.

"A los cinco días de sentirme mal fui al doctor, pensé que era una gripe. Ahí me hicieron un mal diagnóstico, dijeron que no era coronavirus. Cinco días después de seguir esa primera receta me sentí super mal. Me asusté mucho, pensé que podía morir”, asegura.

“Empecé con un dolor insoportable de cabeza y cuerpo. Me dolían todos los ligamentos y huesos, ni siquiera soportas tu propio peso; tenía que dormir casi sentada y de un momento a otro dejé de respirar, sentí que alguien me pisaba el pecho -es mucha presión en el pecho y en la espalda-, me quedé sin aire para hablar”, comenta Karla de 44 años de edad.

La paciente buscó un especialista que resolviera sus padecimientos.

“Fui con un internista, me mandó una inyección para abrir las vías respiratorias y la mejoría la tuve a la hora, había pasado 10 días de infierno; pensé que no salía de ésta; simplemente no podía con la desesperación de no poder respirar”.

Miedo a morir en soledad

El miedo que produce el contenido leído en redes sociales y el pánico en la sociedad hizo que Karla quisiera quedarse en su casa y no ir a un hospital.

“Al no poder respirar pensé que me iba a morir. No quería morirme en un hospital, ni siquiera te puedes despedir de tu familia, por eso no fui, me asusté.

Primero quería quedarme en mi casa y que se me curara solo, como dicen en las noticias, pero la desesperación de que no entra aire a tus pulmones te empieza a volver loca; comencé a tener temperaturas de 39 durante las noches, mi esposo me ponía fomentos de agua fría para intentar bajarme la fiebre pero no dejaba de sentirme mal”, afirma mientras tose.

Entre gastos de medicamentos y estudios, incluida la prueba del Covid-19, Karla se ha gastado apróximadamente 10 mil pesos.

Xavier Rodríguez

Línea Covid-19 sin respuesta

Karla cuenta que durante los días que peor se sintió llamó tres veces a la Línea Covid-19 que la Secretaría de Salud puso a disposición de la sociedad para resolver dudas y ser un primer filtro entre los casos que sí son coronavirus y los que no.

“Hablé tres veces y nadie me supo decir nada, ni siquiera qué tomar para sentirme mejor. ‘Nosotros no somos médicos, sólo atendemos las llamadas del call center’, me dijeron. Se supone que te dan seguimiento, ya pasó una semana y no me han marcado”, explica.

Han pasado alrededor de 12 días desde que Karla comenzó a presentar malestar, ya se siente mejor aunque todavía le cuesta trabajo subir las escaleras. Entre risas comenta que lo que más extraña de salir a la calle es ver a su hija; no se han visto para evitar el contagio, sin embargo, su hija la cuida a distancia la porque la ama más que a nadie.

FRASE

“Sentí que me moría. No podía ni hablar, ni moverme, ni respirar”, Karla Moreno, paciente con Covid-19.

LEG