El Sr. Edward Snowden, un empleado de 29 años, que trabajaba en Booz Allen Hamilton, puso en riesgo a la comunidad de inteligencia de los EU por la falta de controles de la empresa consultora, al poner en evidencia los aspectos estratégicos y tácticos del programa de análisis de telecomunicaciones del Gobierno de los EU.
Si analizamos el contexto de mejores prácticas de negocio en el mundo a finales de los 90’s la subcontratación de una parte de la operación se volvió en algo común. La subcontratación es la ejecución permanente de una función empresarial por un proveedor externo de servicios, esto con la finalidad de tener expertos realizando la función a un menor costo. Este fenómeno se dio sobre todo en áreas donde era importante incorporar tecnología y software a los procesos de las empresas.
De esta manera la empresa subcontratante transfería parte del control administrativo y operacional a la empresa subcontratada, de tal modo que ésta pueda realizar su trabajo apartada de la relación normal de la empresa subcontratante y sus clientes. Este proceso implica un considerable grado de intercambio bidireccional de información, coordinación y sobre todo confianza. Como toda herramienta de innovación esta práctica fue exportada al sector gubernamental en aras de aumentar la ineficiencia y reducir el tamaño de la burocracia. Así, tramites de queja, call centers, procesos de recaudación de impuestos fueron tercerizados al sector privado.
Sin embargo, la novedad en 2001 fue el outsourcing en la guerra. En la invasión de Afganistán los servicios básicos y no básicos fueron subcontratados a proveedores. El argumento era que esto reducía el costo de la operación y se obtendría un resultado más eficiente. Sin embargo, los resultados al día de hoy demuestran lo contrario.
Uno de los riesgos de la subcontratación es que los trabajadores subcontratados no son empleados pagados de la empresa que de hecho presta el servicio, por lo cual no tienen un incentivo de lealtad hacia esta. Como lo demuestra el caso del Sr. Edward Snowden. Los controles de acceso y de reclutamiento para trabajar en la comunidad de inteligencia de los EE.UU. son los más altos que existen y sorprende la exposición al riesgo que tuvo el NSA con una empresa como Booz Allen Hamilton que a todas luces es la responsable de poner en riesgo este programa.
El ejército mexicano ha sido criticado por ser muy cerrado a los proveedores externos y episodios como este, le dan la razón, ya que su dependencia en terceros es la mínima indispensable. En la extinta SSP, Genaro Garcia Luna decidió subcontratar varios servicios dedicados a incorporar tecnología y apoyar la operación. Este tema merece un debate ya que es importante identificar los riesgos potenciales y sobre todo supervisar a los subcontratistas.
En México Booz Allen Hamilton ha realizado trabajos en el sector de la seguridad en México. En Internet se puede tener acceso a la liga http://www.boozallen.com/media/file/socio-cultural-development-center-cs.pdf y descargar el PDF que describe el trabajo que realizo la consultora con la SEGOB en el sexenio de Felipe Calderón. En la liga http://www.dhs.gov/xlibrary/assets/cne-criminalproceedsstudy.pdf se encuentra un trabajo realizado por la SHCP la Unidad de Inteligencia Financiera y el Gobierno de los EU, donde se presenta una estrategia para combatir el crimen. Estos documentos son del dominio público y contienen información que en algún momento fue sensible para el Estado Mexicano. Sería prudente revisar sus contratos y políticas de personal que tienen en México, porque hoy no sabemos cuántos Sr. Snowden trabajan para empresas que su labor es coadyuvar en la seguridad del país.
