El muy anticipado show de medio tiempo del Super Bowl, protagonizado por Bad Bunny no acabó el domingo antes de que Seattle levantara el Vince Lombardi, pues fue apenas el inicio de una serie de conversaciones y análisis tanto del espectáculo como de su impacto en el inconsciente colectivo.
Bad Bunny, más allá del medio tiempo
Inicialmente, se desmintió el rumor de que el niño que apareció en el acto al cual el cantante le entrega el Grammy fuera Liam Conejo Ramos, quien fuera detenido durante una redada del ICE, sino un actor y que estaba representando a Benito en su infancia, pues estaba vestido justo como él en una foto de sus primeros años.
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Igualmente se dio a conocer que el puertorriqueño acumuló más yardas por tierra durante 13 minutos en su show, que los mismos Patriotas de Nueva Inglaterra, quienes alcanzaron 79 en los cuatro cuartos del juego, mientras que la estrella hizo 124.
La representación latina es el centro del debate y mientras algunos celebran que el cantante llevara la esencia de su tierra y los demás países hispanohablantes del continente americano, otros se han mostrado bastante más críticos con esto y no consideran al acto nada relacionado a una crítica social real.

Antecedentes
En un principio, se revivió la imagen del exmariscal de campo de los 49 de San Francisco, Colin Kaepernick, arrodillado durante la entonación del himno nacional de Estados Unidos en protesta contra la violencia racial.
El gesto que tuvo lugar hace ocho años, le valió muchas críticas, pues durante el primer mandato de Donald Trump y dado a las presiones políticas se le sacó de la liga y su carrera como deportista terminó tras apenas unas cuantas temporadas de haber debutado en la NFL.
La decisión le costó cara a la liga y perdió mucha audiencia, mientras las críticas le llovieron. Por eso, sintieron una responsabilidad "inclusiva" y desde 2019 el show de medio tiempo se protagonizó por artistas de origen negro y latino como Jay-Z, Shakira y J Lo, Kendrick Lamar y ahora Bad Bunny, entre otros.
Por ello, se ha visibilizado que esto fue una "protesta controlada" y que cuando un discurso que pretende ser crítico cabe en un escenario de esa magnitud es porque "no es incómodo", pues ahora "la rebeldía vende" y solamente llenó los bolsillos de sus responsables.
